No se ayuda a quien no quiere
Leí la confesión de la “amiga sola” y por un momento me dolió la guata. Uno nunca sabe la clase de amigos que tiene.
Tuve una amistad o eso cría yo; por más de un año la cuide luego de su separación. Ella ya tenía problemas con el copete y la necesidad de agarrase cualquier cosa que le diera un poco de atención. Nunca fue drama la verdad, entre varias nos hacíamos cargo del asunto, hasta que todas se aburrieron menos yo (fui la última). La cuide, la lleve a su casa cada vez que lo necesito, la rescate varias veces de weones que se aprovechan de mujeres curadas, en fin lo que hace o creí que hacía una buena amiga, me quedaba en el after solo para cuidarla.
El punto final llegó el día que celebrábamos mi titulación atrasada, me invitó a comer, me llevo un regalito y todo bien. Luego quería carretiar, le dije yo po, pero en mi Depto, hagamos karaoke, tomemos, y pasémoslo bien con la única condición de quedarnos en casa, ella aceptó.
Abrimos la de pisco, hielo, bebida y a celebrar, nos cagamos de la risa, cantamos y no recuerdo nada más, yo estaba súper relajada (nos íbamos a quedar en la casa, es en el único lugar donde me gusta perder el control, además que mi resistencia al copete se resiste a tres piscolas)
Reaccione cuando no tengo idea como, estaba en una discoteque. Me vi apoyada en un pilar, un tipo hablándome. Apague tele y desperté ahí. La busque, se estaba agarrando un tipo. Agarre mis cosas, llame un Uber y me fui. Llegue al edificio, todavía recuerdo lo que me dijo el conserje “señorita, le insistí tanto a su amiga que no saliera con usted, con suerte podía caminar. Subí al depa y lloré, lloré por ser weona, confiada, lloré de rabia, lloré por miedo, me pase los medios rollos.
Tipo 6 de la tarde me llama para saber cómo estaba, que se había preocupado, no me había encontrado y se había ido a un motel. Mientras me contaba esto, explote. La mande a la mierda, recuerdo que me dijo algo así “le das color, que tanto comerse a alguien, mojigata”, le corte. Nunca más hable con ella, la vi en varias ocaciones más en locales, más de una vez llame un Uber de confianza para que la fueran a dejar a su casa, pero nada más.
Aprendí que uno no debe confiar, que finalmente a nadie le importa tu bienestar (siempre me imaginé que me podrían haber violado o matado, quizás ambas) y que no se ayuda a quien no lo pide.
