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Sin vocación

Leyendo la confesión de la profesora gritona recordé lo que pasó con mis hijos en cierta escuela municipal.

Cuando mi hija entró a prekinder ella lo pasó súper bien porque la profesora encargada era excelente en todos los sentidos, mi hija la quería mucho. Pero al lado de su sala estaba el kinder, y la profesora a cargo de ese kinder era todo lo contrario. Aunque para todo el mundo era un ejemplo de profesional. Siempre recibía premio y era catalogada como profesora ejemplar, pero mi hija le tenía miedo. Se preguntarán por qué... Pasó que en un par de oportunidades le tocó quedarse en la sala del kinder mientras la tía del prekinder no estaba y así la conoció. Resulta que ésta profe era igual como contaban en la otra confesión. Era una mujer super gritona, pero de esas personas que gritan con ira, no les aguantaba nada a los niños. Muchas veces los empujaba o los castigaba sin salir al patio por cosas muy simples. Eran niños de entre 5 y 6 años nada más. Mi hija sufrió arto cuando pasó de curso y le tocó con ésta energúmena, y yo también sufrí porque no tenía la posibilidad de cambiarla de escuela ya que vivíamos en el campo y la micro que pasaba a buscar a los niños al campo llegaba a dejarlos a esa escuela no más. Nosotros no teníamos la posibilidad de viajar todos los días con nuestra hija a dejarla a otra escuela, entonces sólo me quedó enviarla lo menos posible, inventado que se enfermaba frecuentemente. Como éramos del campo no nos hacían mucho problema con la asistencia.

Al par de años después le tocó a mi hijo entrar al prekinder y yo estaba tranquila porque conocía lo buena que era la tía del prekinder, a mi hijo le gustó mucho su profesora, él iba feliz a la escuela, ni siquiera el primer día lloró. Pero como a las 2 semanas la profesora de mi hijo se fue con licencia porque quedó viuda, entonces su licencia sería un poco larga. Para mala suerte de mi hijo la profesora que había sido del kinder de mi hija estaba disponible para reemplazar a la otra tía, entonces cuando ella se hizo cargo del curso todo cambió. Mi hijo fue dos días con ella, no llegó para nada igual de contento como había llegado antes y recuerdo que ese segundo día que fué, yo en la tarde lo bañé y él no quería, entonces yo le dije que tenía que bañarse que al otro día debía ir limpiecito a la escuela y en cuanto digo eso él se pone a llorar muy desesperado y me rogaba que no quería ir.

No me decía el por qué, pero mi niño fue dos semanas feliz a la escuela y al estar dos días con esa otra tía ya no quería ir. Entonces yo sabía lo que pasaba, entendía perfectamente el por qué de su llanto. En ese año ya nos habíamos trasladado a la ciudad, entonces yo no dudé dos veces y lo cambié a otra escuela, no iba a permitir que otro hijo mío pasara ese calvario. Y digo calvario porque con mis propios ojos ví como era ella. Un demonio con los niños y un ángel con los apoderados. Una mujer sin paciencia, sin vocación, que trataba a los niños súper mal. Yo siempre pensé que a lo mejor tenía algún problema de control de ira o algo parecido, pero lo más extraño es que nadie en la escuela hacía nada en contra de ella, los otros profesores siempre le prestaron ropa y los apoderados no reclamabamos.



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