Cayendo profundo
Por pega, me vine a vivir solo, muy lejos de mi antigua casa. No conocía a nadie aquí, pero de todas formas me atreví. Intenté ser simpático con mis colegas, pero como soy un sacoweas, bastó una semana y un carrete para que no quisieran compartir más conmigo, ni tampoco he conocido gente por fuera, por lo que mi rutina es en soledad.
Después de la pega, durante los días de semana descanso un rato, veo algo en la TV o en Internet, ordeno la casa, etc, pero en el fin de semana, si bien intento distraerme los días se me hacen largos, y así fue como conocí a mi primer amigo: el alcohol. Hace años que soy bebedor social, pero llega el viernes en la tarde, y voy vaso tras vaso, lata tras lata, hasta que en algún punto de la noche caigo dormido, para así repetir lo mismo el día siguiente.
Llevo 4 meses en este ciclo, en el cual cuando no tengo nada que hacer, voy vaso tras vaso, y así sucesivamente. De a poco mi ánimo se diluye, se me va sorbo tras sorbo. Tampoco me nacen las ganas de romper este ciclo, pero las necesito.
