Temo por la nuestra vida
Lo conocí trabajando en el servicio de correo de un bufete reconocido hace ya muchos años, ambos jóvenes y con ganas de salir adelante, él tenía un familiar trabajando en un puesto importante, familiar que siempre lo miró de forma despectiva... con los años ambos seguimos el camino de la abogacía, debo decir que me sorprendió verlo titularse, nunca me pareció que calzará dentro del típico perfil de “abogado” y el tiempo me dio la razón... seguimos juntos, hemos intentado emprender pero fracasado en el intento, la razón: su cuestionable ética profesional.
Sutilmente he tomado algunas medidas para que mi nombre no se vincule al suyo, cuya reputación no es de las mejores, tampoco me gustaría dejarlo, pues nuestro amor es inmenso y ademas, el es lo único que tengo. Lo que más me preocupa son sus contactos y clientes, cada vez más... cuestionables. Jamás pensé que me vería envuelta en ese mundo, a veces despierto y si soy sincera, temo por su vida.. y la mía.
