El demonio esta en los detalles
Esta confesión es más o menos larga, acerca de una experiencia que me tocó vivir hace un tiempo:
Una vez llegué a trabajar como operadora telefónica full time al Hotel Regal Pacific, y tanto en la entrevista, como en el primer día de trabajo, me resaltaron que yo llegué para ocupar el lugar de una chica que había presentado la renuncia con meses de anticipación, lo que le dio al hotel el tiempo más que suficiente para buscar a la persona más adecuada para el puesto, y también me indicaron que mi trabajo sería full time, de lunes a viernes de 09:00 hasta las 19:00, trabajaba dos sábados al mes, y los otros dos sábados y los domingos los tendría libres, pero para saber qué sábados debía trabajar y cuáles no, debía ponerme de acuerdo con la operadora part time, Yessenia, la que trabajaba en mis fines de semana libres. Durante las primeras dos semanas, la operadora saliente me enseñó todo lo que debía saber sobre el trabajo, además de que ocasionalmente debía ayudar a los chicos de recepción si así se requería (el puesto de operadora estaba en el mismo sector de la recepción, no como en otros hoteles), después me tocó estar sola, y la verdad es que el trabajo propiamente tal no fue tan terrible como creí, pero lo que siempre fue la piedra en el zapato fue el hecho de que, por más que lo intenté, nunca pude acercarme a mis compañeros de trabajo, les hablaba pero apenas me tomaban en cuenta (lo peor que le puede pasar a una persona tímida es llegar a un lugar donde hay un grupo cerrado).
El día que cumplí un mes en ese lugar, mi jefe, el señor César, que era el jefe de recepción, me llamó porque quería hablar conmigo: partió diciendo que el día anterior, Yessenia, la operadora part time, había ido a hablar con él (de hecho, recuerdo haberla visto entrar a la oficina del jefe cuando me estaba yendo el día anterior), para decirle que al final no le dieron el ascenso en su otro trabajo y que al final la habían despedido... Después, el señor César me dijo que cada vez que se produce una vacante en el hotel, primero le dan una oportunidad a la gente que trabaja en el hotel, y sólo si no encuentran a la persona idónea, ahí recién llaman a entrevista hacia afuera; me dijo todo esto para explicarme que, meses antes, cuando la persona a la cual yo llegué a reemplazar presentó su renuncia, en el hotel habían pensado en Yessenia para ocupar el cargo, total, para ese entonces llevaba un año trabajando ahí, pero en ese momento ella dijo que no porque recién estaba con eso del posible ascenso en su otro trabajo... y toda esa conversación se redujo a que el señor César decidió que, a partir de la semana siguiente, Yessenia sería la operadora full time, y yo pasaría a partir time... Qué haría una persona sensata en una situación como esa, cuando, de un día para otro, le cambian las condiciones que le habían asegurado al principio? Toma sus cosas y se va... Lo que yo hice fue aceptar las condiciones y ser part time, acepté que me infravaloraran, que me pasaran a llevar como trabajadora y como persona, acepté que me pisotearan... Viendo esta situación con la perspectiva del tiempo, me doy cuenta de que la única razón por la que acepté este cambio abrupto de condiciones hacia la baja fue porque antes de de llegar ahí, estuve cesante mucho tiempo, los pocos trabajos que llegué a conseguir eran temporales, y como este trabajo en el hotel prometía ser estable, no quería defraudar a mi familia con una renuncia a un mes de haber conseguido trabajo... A la semana siguiente, comencé a trabajar part time, el día sábado no hubo problemas, el día domingo, poco antes de irme, llamó el dueño del hotel, el señor Abraham no-recuerdo-el-apellido (un tipo con complejo de dios al que nunca le vi la cara), para solicitar un taxi para que lo fueran a buscar al aeropuerto, así que después de esa llamada, le entregué los datos al botones que estaba en ese momento para que contactara al taxi (ese trabajo le correspondía al botones), y una vez cumplida esa tarea, seguí con lo mío hasta que me fui a mi casa.
El lunes, Yessenia me llamó para avisarme que el señor César quería hablar conmigo, y el día martes fui al hotel a eso del mediodía; antes de pasar a la oficina, me encontré con uno de los recepcionistas, que ya me estaba hablando y mirando con lástima, algo a lo que no le di importancia en ese momento, hasta que el señor César me llamó a su oficina, y con un pretendido tono solemne, me dijo que el día anterior, tras la acostumbrada reunión que el dueño del hotel tiene con los gerentes y jefes de sector, un furioso señor Abraham le dijo que el domingo anterior, cuando él llegó al aeropuerto, nunca estuvo el taxi que pidió, y él tuvo que desembolsar plata de su bolsillo para pedir uno, y le dijo al Señor César que si eso le pasaba a él, que era el dueño del hotel, qué quedaba para los huéspedes y bla bla bla, y que él debía hacer algo al respecto... Así que, sin darme la oportunidad para defenderme, ni explicar lo que pasó, porque la explicación estaba, el señor César no encontró nada mejor que despedirme a mí, el pajarito nuevo, la parte delgada del hilo, sin darme la oportunidad de explicar que yo sí hice lo que tenía que hacer, y que si el señor que se cree dios se quedó sin taxi fue porque el botones no hizo lo que tenía que hacer; si se le fue o si fue de mala voluntad, no lo sé, pero no importa, esta fue la oportunidad que tuvo el señor César para deshacerse de mí porque el dueño del hotel me agarró sangre en el ojo, así porque nunca le caí del todo bien (al señor César) porque no le hablaba más allá de lo justo y necesario, no porque me cayera mal sino simplemente porque soy así, y eso me sirvió para darme cuenta de que los tímidos también caemos mal sólo por eso.
Dos meses después, me enteré de que había otra persona ejerciendo como operadora full time, y que la tal Yessenia había sido ascendida al área de Reservas, lo que significa que trabajaría de lunes a viernes, con horario fijo, fines de semana y feriados libres, y de más está decir que una ejecutiva de Reservas gana más que una operadora telefónica... Bien trabajada la estrategia de Yessenia, pasar a llevar a alguien con poca experiencia para ascender ella, qué bien, te felicito.
Bueno, de eso han pasado hace unos años, actualmente estoy trabajando en otra parte, y estoy pendiente de otras cosas, y si decidí contar esto, es para que quienes lleven poco tiempo en el mundillo laboral entiendan que si, al llegar a un trabajo les dicen una cosa, y luego les cambian las condiciones de tal modo que los perjudiquen, no sean pavos y háganse respetar, no como yo, que terminé agachando el moño sólo para no defraudar a mi familia con un nuevo fracaso laboral, así como también se van a encontrar a gente pasadora a llevar, o bien con gente que los rechazará simplemente por ser como son. De cada error se aprende, recuérdenlo.
