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Solo para valientes!

Ya que está de moda confesar y ventilar asuntos de la salud, les puedo relatar unas cuantas que no me sucedieron a mi como profesional, pero sí a mis padres.

Mi madre era matrona y atendiendo un parto, ocurre un sismo, bastante fuerte en realidad, pero no creo que eso justifique que salga arrancando y deje a la paciente amarrada a la mesa... Valooooor! Volvió toda avergonzada y preocupada, puede que su miedo viniera de que mi abuela, frente al más mínimo temblor se tiraba al suelo de rodillas y comenzaba a golpearse el pecho y a gritar 'misericordia', como si sus ruegos fueran a aplacar los designios de la naturaleza.

Otra historia, cuando recién empezó a trabajar, justo luego de titularse, hace como 50 años atrás, estaba examinando a una paciente, usando un especulo, ese helado aparato que separa las paredes de la vagina para hacer el pap, la examinó, conversaron, etc y la señora se fue a su casa. Después de unos días vuelve la paciente (una señora de campo de una localidad rural) porque su marido 'no la puede ocupar', se le había olvidado sacarle el espéculo y había estado esos días la pobre mujer, con el aparato inserto en su vagina, no se como no se le cayó o se lo sacó, quizás pensó que así era la cosa, que se yo, pero volvió para que se lo retirara. No se que es peor, dejarle un instrumento a la paciente o que ella fuera a verla porque el marido 'no la puede ocupar', que espantoso.

Estando una vez, haciendo un reemplazo en la consulta de mi papá (ginecólogo) llega una señora muy mal pálida, hinchadisima (creí que era sobrepeso) y francamente con cara de estar medio en este mundo y medio volando con pajaritos. Me di cuenta en ese momento que había un olor extraño en la oficina, honestamente creí que se podía tratar de él hedor de un animal muerto que había entrado por las ventanas abiertas. Pasa a la consulta y luego de unos minutos un olor se deja sentir... OMG! Del terror!!! Era como si un perro muerto de al menos 5 días estuviera ahí, bajo mis fosas nasales, las mujeres que están esperando su atención, comenzaron a poner cara de asco y algunas salieron a vomitar, otras no aguantaron y rejurgitaron ahí mismo, yo (cabra chica pelotuda en esos años) me quedé clavada en el piso sin saber que hacer. A los instantes sale una de las auxiliares de la consulta, acompañada de una bocanada aún peor de pestilencia y les dice a todas que abandonen el barco y que corran por sus vidas. La pobre paciente había olvidado retirarse un tampón usado, antes de insertar el nuevo. Estaba preocupada porque tenía un atraso de más de una semana, o sea, estuvo mínimo un mes esa cosa dentro de su cuerpo descomponiendose y ella no lo había notado, no se como. Por supuesto que tuvo que ser hospitalizada y tratada por una infección que podría haber degenerado en una sepsis.

Y así se atreven a preguntar porque no seguí una carrera en el área de la salud... Además que tuve que ver el milagro de la vida un montón de veces (a veces no tenía donde quedarme y acompañaba a mi mamá a trabajar)

No, el área de la salud no es para todos.



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