Pena en el alma
Llevo una relación de 9 años con mi pareja, hice todo lo que pude pero creo que ya es hora de poner fin, siento que mi alma se destroza, desde que abría los ojos todo era en pos de el, pero jamás he podido conformarlo, con nada, trabajaba fuera desde la madrugada solo para la casa y para las necesidades que el debía cubrir, pero nada, siempre veía lo malo, siempre indiferente, si saliamos no podía hablar el respondía por mi, pues todo lo que decía le parecía mal y me lo sacaba en cara, tantas veces me sentía solo la empleada del y de su familia, pues si no lo hacía, era un problema, le molestaba que saludara a la gente, controlaba mis horarios y un largo etc...
Cuando lo conocí tenía mis cosas materiales, las que fui perdiendo por descuido del o por querer ayudarlo, lo único que me queda son deudas, hace pocos días bebio y le dije que yo saldría a dar una vuelta, lo que lo enfureció y estuvo a punto de golpearme, pero luego se arrepiente, llega con un regalo, pasan los días, vuelve el enojo, la indiferencia y así el círculo de nunca acabar, para que hablar de las infidelidades y de las descalificaciones, he aguantado mucho y la tristeza se convirtió en malestares físicos que lo tienen cansado de mis quejidos y dolores y me mandó en busca de un médico a mi ciudad natal, distante a varias horas de dónde vivimos creo que el a fin de cuentas me quiere lejos, pero es tan complicado tomar la decisión, quitarse la pena, el desapego y empezar de cero, cerrar los ojos, olvidar los buenos momentos y seguir adelante, siento que mi mundo se cae a pedazos, que el dolor es muy grande, pero siento que llegó el momento de hacer algo por mi, de salir adelante, dejar de apagarme, buscar trabajo en mi profesión que aún no he podido ejercer y mirar la vida con fe y esperanza, por ahora veo todo nublado, mis cercanos me dicen andate empieza de cero, ya basta, piensa en ti, pero es inevitable el dolor, ver qué los planes se desmoronan y lo que creíste construir nunca tuvo valor.he pensando en quitarme la vida, duele demasiado, aunque se que no es el fin, no sé cómo enfrentarlo.
