Reestablecer contraseña

La dirección de correo electrónico está asociada a tu cuenta.

¿Por qué registarse?

Full Confession Control

Actualizar / eliminar o editar tus confesiones.

Notificaciones

Suscríbase para recibir notificaciones por email con las respuestas a tus confesiones.

Publicidad

¿Quieres publicitarte con nosotros? Comienza creando una cuenta.

¿Tienes alguna confesión laboral?

El nombre es opcional o puedes poner un seudónimo si lo deseas.

Se puede!

Esta confesión es solo con fin de dar ánimos a todas mujeres que han pasado situaciones de este tipo (he leído muchas confesiones al respecto).

Primero que todo, llevo 8 años de relación, un hombre 20 años mayor, lo conocí soltero, (nunca se casó) y con sus cuarenta y tantos. Bien mantenido, tranquilo sin vicios salvo la tele. Yo joven, quizás aun un poco alocada, siempre metida en relaciones medias tóxicas, decidí no emparejarme durante unos buenos años. Hasta que llegó el y me conquistó. Lo acepté, me entregué después de mucho pensarlo y me lancé. El tipo, es una excelente persona, pero tiene muchas cosas que no me gustan para mi. Como por ejemplo que no es cariñoso, en enfermo de trabajólico, (el trabajo es lo único que le importa) está lleno de carencias de infancia, traumas y heridas que por mas que he querido ayudarlo, el no puede, o bien no quiere.

Entre tantos años, decidí ser madre, hace ya 3. El no quería, pero finalmente terminó aceptando y buscamos con mucho amor a nuestro hijo. La luz de nuestras vidas. La cosa es que, desde que quedé embarazada supe que el no era el amor de mi vida. Siempre priorizó el trabajo a mi. Nunca lo juzgué ni huevié, simplemente observaba en silencio. Comencé a darme cuenta que ya no quería seguir con él, de a poco a hacer distancia, siempre conversando y en buena onda. Cero tóxicos y cero peleas. Comencé a hacer emprendimientos desde mi casa, pude ahorrar mucho, viviendo muy austera, para cumplir, mi gran sueño de vivir sola con mi hijo. Siempre trabajé, pero después que se me acabó el post natal, no me dio el cuero para dejar a mi hijo, y decidí quedarme en casa, criando y disfrutando ese tiempo que jamás vuelve atrás. En eso me agarró la pandemia y obviamente todo siguió así.. Encerrada, criando, inventando negocios por todos lados y ahorrando cada peso.

Han pasado 3 años, hace 6 meses encontré un buen trabajo y hace una semana, por fin pude arrendar una casa, y ya estamos viviendo con mi hijito felices en nuestra soñada casita.

No nos falta nada, gracias a la vida austera, logré ahorrar lo suficiente para que nada nos falte. Con el papá de mi hijo nos llevamos regio, somos buenos amigos, compartimos en su casa, nos hablamos, nos visitamos... Creo que es el mejor padre que mi hijo pudo tener. No me arrepiento de nada. Siempre se puede ser mejor, y siempre se pueden cumplir los sueños.

No bajen nunca los brazos, que la vida, al final, siempre premia quienes lo merecen.

Y respecto al amor, mi hijo me da todo el amor que necesito por ahora. Llevo mas de 2 años sin verle el ojo a la papa y es algo que no está para nada en mis prioridades cercanas. Se puede ser muy feliz así.



No te reprimas. Completamente anónimo.

Suscríbete a nuestra lista de correo.

Ingresa tu email y te mandaremos las últimas confesiones
Nosotros valoramos tu privacidad, nunca compartiremos tu correo con nadie.