Halagada u ofendida
Me reí mucho con la confesión de la chicas que fueron al casino y llegaron a la casa con un sobre. Con eso recordé algo que me pasó hace mil en un casino en el sur.
Me fui a la barra, estaba en la ciudad por Trabajo, me senté y pedí mi trago, entre que alegaba por el dulzor del copete y me reía con la chiquilla de la barra, se sentó a mi lado un tipo bien encachado y súper bien vestido, incluida colleras y pañuelo.
Conversamos un rato largo de muchas cosas, nada en particular, todo en contexto del país, viajes, lugares del mundo, en fin. De un tema al otro.
Acá viene la situación... me miro y me dijo algo así como que era reclutador en una agencia de modelos y acompañantes. Y yo ah... que buena! que buen trabajo, pensando en preguntarle más sobre el tema...
Como me pillo por sorpresa y no atiné a decir mucho, me imagino que fue más claro.
Recuerdo que dijo algo de que encontraba que tenía buena pinta, que me manejaba bien en entretener a mi interlocutor, que tenía buen “hablamiento”, me veía saludable y limpiecita (jajajaja esto último en otros términos)
Me puse nerviosa, entre que reía y estaba media emputecida. Me hablo de un sueldo no era menor. Como quede atónita y me imagino que no sabía cual iba a ser me reacción se levanto súper rápido, se despidió, me dijo que estaba hasta el domingo en el hotel y que si me interesaba le dejara un mensaje en recepción. Se fue y quede ahí sentada con cara de plop...
Yo que me creía chora...
Nunca supe si sentirme halagada o totalmente ofendida.
