Sacándolo del pecho
No me quedan ya pascualinas para anotarlo y amigas, tengo solo conocidas que no quiero que se enteren de mis cosas personales. Creo que hay gente de hecho, que le alegraría mi fracaso.
Llevo de pareja nueve años y casada casi cinco. Tengo 36 años y no tenemos hijos.
Mi esposo cambió mucho en el último tiempo, hablo desde antes de navidad, y no he visto indicios de que tenga una amante. O eso quiero creer. No he querido revisarle el celular y sé que lo tiene desbloqueado, me dijo, en caso de que algo pase o lo necesite. No me trata mal y es trabajador, pero ya no le dan ganas de salir conmigo, prefiere que salga con mis amigas. Antes era más apañador y entusiasta.
Llegaba de la pega a regalonearme, me hacía comida, veíamos películas, series, reíamos con las tonteras de internet. Luego cuando no estábamos cansados, nos compartíamos mutuamente en la cama, en algo satisfactorio para ambos. Y después de eso, en la intimidad de abrirnos y contarnos lo que nos hacía feliz y lo que nos dolía. Teníamos problemas como todas las parejas, pero en general, éramos un equipo. Teníamos planea. Yo no quería tener hijos en general, pero con él sí. Lo veía con sus sobrinos y sabía que sería un excelente papá. Esperaba a que el me lo propusiera, pero eso nunca llegó.
Cómo dije antes, hace meses comenzó a cambiar gradual y ya casi no teníamos nada. Y si lo hacíamos, sentia que era como un trámite para él. No me buscaba. Y algo cambio en sus ojos y en su sonrisa, estaba más apagado. Con su familia normal, risueño, conmigo ya no.
Me propuse ponerme regia, me metí al gym, hice dieta keto, me tonifiqué harto, uso vestidos ceñidos. Me arreglé el pelo, los tipos se dan vuelta a mirarme cuando voy en el mall. Pero ellos no me interesan, sólo quiero gustarle a él.
Para el 14 de febrero que él estaba con vacaciones, lo sorprendí con un pastelito, un reloj Smart y una salida a la playa. Pensé que tal vez era la casa, pero si bien él sonreía o hacia como que sonreía, mientras manejaba conversaba poco, casi todo el rato hablé yo. Y en el depto que arrendé no me tocó, me dijo que estaba cansado. Hizo como que me regaloneaba, pero no sé.
Lo que menos quería era arruinar esos días, pero aún así el día siguiente le pregunté de frente que le pasaba, que le pasaba conmigo, por qué estaba tan raro. Me dijo que no tenía idea de lo que hablaba, que estaba cansado simplemente, le dije que fuéramos a ver un médico por si era depresión y me dijo que no era nada de eso. Ni tampoco stress. Tampoco encontró que era necesario terapia de pareja, que era exagerada. No me convenció.
No llegaba tarde, no hablaba a escondidas ni pasaba pegado al celular. Una conocida a la que le conté que andaba raro me dijo que fuera a ver a su tarotista para ver qué pasaba, pero no quise. Probablemente me diría que tiene a otra mujer o quizá que otra cosa, algo que no podría comprobar.
La cosa siguió igual, mi angustia aumentaba al punto que no quería comer. Lo veía de espaldas en la cama y me iba a llorar al baño, a escondidas. Tanta frialdad me llevó a tomarle la cara un dia y preguntarle si ya no me amaba, que fuera honesto. Me dijo que aún me quería, que por favor no lo atosigara.
Eso amigas, me bastó. Ya había sido suficiente, así que arme mis maletas y me preguntó que qué hacía. Le dije que lo dejaba y tomé un Uber dónde mi hermana que me estaba esperando. Ella tiene su pareja y su hijo, pero no tenía más dónde ir. Mis papás son viejitos y no quería angustiarlos. Al llegar abracé a mi hermana y lloré, su pareja sacó a pasear al niño. Le conté todo y ella sólo me regaloneó como lo necesitaba de hacía mucho tiempo. Mi sobrinito me ha ayudado también a sonreír de nuevo.
Ha pasado una semana, él no me ha buscado. Mi mamá cree que simplemente está dolido, yo la verdad, ya tengo claro que él ya no me ama y no tuvo las agallas de decírmelo. Tal vez es verdad, se enamoró de otra mujer. Lo que nunca le voy a perdonar es que me haya visto angustiada y no hacer algo al respecto.
Yo por mi parte, me saqué el anillo del dedo y aunque reconozco que aún lo amo, me amo más a mi misma. Yo no merezco migajas, sobre todo porque soy una buena mujer. No soy perfecta, pero soy ética y jamás haría sufrir gratuitamente a quien me juró amor y lealtad ante el juez hace años.
Disculpen lo extenso pero a estás amigas virtuales, les compartí esto para que si están en la misma que yo, salgan de ahí. Se puede y nadie merece el desamor.
