Como enfrentar a un abusador
Cuando tenía entre nueve y diez años fui abusado por un tipo de unos 20 años, trabajador de mi papá. Con todo, no solo manoseo. Yo crecí con sentimiento de culpa, porque el tipo me abusó de manera astuta, diciéndome que él estaba “enseñándome cómo actuar con las minas cuando fuera grande”. Entonces al haber yo accedido sin ser una violación forzada, pensaba que yo me había portado mal y nunca le dije a mi familia.
Lo supieron cuando una vez, a los 29 años, andaba deprimido, mal genio, contestador y al final exploté y hablé todo. Mi mamá quedó en estado de shock, pero después hablamos calmadamente. Semanas después ella me decía que lamentaba tanto “haber dejado” que me hicieran eso, porque ella no se había dado cuenta de que algo pasaba. Ella no lo permitió, sólo que no lo sabía. No se le ocurrió nunca que ese weón pudiese hacer tal cosa. Se horrorizaba de sólo pensarlo y hasta me pidió perdón. Le dije que quien debería pedirme perdón debería ser mi abusador, no ella, porque si ella no pensó que pudiese pasar eso es precisamente porque no tenía la mente sucia e imaginarse tal barbaridad.
A este tipo, durante mi adultez, lo he visto dos veces: la primera en el funeral de un tío y la segunda vez en el matrimonio de mi primo, que se casó con su hermana. Pero ambos desconocen esa situación. Yo soporté en silencio ver al tipejo. Las razones por las cuales asistí a esa boda son varias y no les aburriré con toda esa historia, pero tuve que ir.
No puedo dar nombres ni funar a través de esta página, pero espero que me permitan mencionar que actualmente este tipo vive en la población La Victoria. Es un lugar muy especial, porque he conocido y compartido con otras familias que residen allí y son personas tan esforzadas, de buen vivir y que se ayudan mutuamente.
Claro, como en todos lados, hay quienes son malandrines, pero en sí la población está llena de personas honorables, esforzadas y de trabajo.
Mi tema ahora es que quiero enfrentar a este tipo. Pero tal vez deba ir a un psicólogo primero, porque no creo que sea conveniente ir así no más. Puede que me quede en shock, que se él haga el weón o que yo lo meta en una máquina moledora de los golpes que le puedo propinar. Pero pruebas no hay, el delito puede que esté prescrito o no, y ya tengo 47 años.
El único que no sabe es mi papá, que fue quien le había dado trabajo a él en esa fecha. Con mi familia decidimos no contarle únicamente porque es enfermo cardíaco crónico (tiene dos infartos a cuestas) y ya tiene 80 años.
Lo que quiero es sanar yo.
