Aprovechadores
Más que confesión es un desahogo.
Acabo de desperdiciar mi última semana de vacaciones recibiendo visitas que, primero que nada se invitan solas. No entendieron nunca el 'yo te aviso' (que indirectamente significa no) insistieron en preguntar si estaríamos en la casa para pasar unos días juntos. Cuando ya no me queda otra que recibirlos, mi casa, mi espacio, mi orden se transforma en un caos con sus cosas tiradas por todos lados, gritos, niños corriendo, pidiendo cosas para comer (tragan como pirañas) y mi querida 'amiga', es decir, la que se auto invitó, consintiendo a las bendiciones en todo.
Me pregunto por qué la gente no se ubica. No se dan cuenta de lo invasivas que llegan a ser? Viven en Santiago, se c*gan de calor todo el verano, y como tengo la 'ventaja' de vivir en un lugar de la costa, llegan a instalarse acá. Si le digo que se busque una cabaña o una hostal donde llegar, lo más probable es que se haga la sentida. Entonces obligada a recibirlos y soportarlos, siendo que a mí me carga incomodar al resto.
Para la próxima tendré preparada una buena excusa para evitar que se vengan a instalar otra vez. Hoy volví a trabajar con la sensación de no haber descansado nada por atender gente de m*****, pero al menos con el alivio de que mi espacio, mi intimidad, la calma y la paz de mi preciado hogar volvieron a su normalidad.
