Las cosas malas
Con mucho esfuerzo y ahorros de aquí y por allá, cumplí el sueño del auto grande (la Jeepeta que le dicen) pero... no todo es color de rosas. Siempre me he preocupado de manejar de forma prudente, respetando los límites de velocidad, nunca he chocado o me han pasado un parte. Previo al año nuevo chocaron a mi marido y no conforme con chocar mi vehículo, también rompió el parabrisas completo, como adivinarán el sujeto no ha pagado los daños (que superan el $1.5 ) y por parte de la justicia, el nombre le queda grande.
El día de hoy, mientras me dirigía a mi hogar con mis hijitas (una de ellas con una condición especial) un vehículo, me adelantó de forma imprudente, en camino de ripio y en cuesta, sin señalización ni luces, golpeó el espejo retrovisor del lado izquierdo de mi vehículo, me nubló la visibilidad y se dió a la fuga, quedé en shock. Por un momento pensé que caería al barranco, puesto que no existen barreras de protección en el lugar en donde vivo.
En estos momentos no puedo subirme a mi vehículo, tampoco me imagino manejando sola con mis bebés, lo más lamentable de todo es que trabajo en una escuela rural, dónde no existe otro medio de transporte que no sea mi auto.
Estoy en shock no quiero volver a manejar ni tampoco subir a mis hijas, que aunque vayan en sus sillas, el peligro es latente.
Tengo mucho miedo, me siento muy mal, sólo quiero llorar y no pensar que debo volver a trabajar y que debo llevar a mis niñas al colegio y al jardín.
