Pura vocación
Leí la confesión de la veterinaria que hablaba lo lindo de su profesión y lo horrible de ejercerla. He conocido a varios médicos veterinarios y coinciden en lo mismo.
Yo vengo a agradecer la gestión de la clínica donde atendieron a nuestro gato regalón, que lo atendieron como rey y al fallecer, recordé 2 semanas después que debía pagar los exámenes que le había realizado. Pasé por la clínica y la veterinaria me dice, falleció, ¿no? Me dio el pésame, un abrazo, y luego le recordé que le debía dinero. Ahí estaba, en la lista de pendientes, nunca me llamó, nunca se le ocurrió cobrar antes, su única preocupación fue que nuestro gato no sufriera y que nosotros entendiéramos que nos dejaría en cualquier momento.
A ti que tienes tu clínica en Santiago centro, en el abandonado sector sur de la comuna, cerca de un metro donde se realiza la combinación de 2 líneas de metro. Gracias, muchas gracias.
