Las oportunidades
Soy Don Mister, el de la confesión #29584. Primero que todo gracias a todos por sus palabras, fueron de verdad muy gratas.
Para los que quedaron con la duda de que pasó con los progenitores y la casa, les cuento breve dos cosas para la risa. Desde la liquidación del negocio y toma de distancia me enteré por terceros que se pusieron buenos para la pega (hicieron andar otro negocio y se sacan la mierda trabajando) y respecto a la casa comenzaron a hacerse cargo sin fallos (aunque usted no lo crea, de ripley).
Después de meses sin hablar y ya habiendo pasado las típicas y famosas fechas de 'reconciliación' (navidad y año nuevo) sin luces de algún intento de disculpa por su parte (honestamente tampoco lo esperaba), en mi primer día de vacaciones me llega un mensaje al teléfono: 'hijo, espero tengan un buen viaje, cuídense mucho y saludos a mi nieta'. En vez de tomarlo bien y alegrarme mi molestia fue mayor al recordar cómo se habían referido a mi familia y lo consideré totalmente inconsecuente. No sé si error de mi parte, no me sentí nada bien obviamente, pero mi respuesta para mantener la distancia anteriormente marcada fue la siguiente: 'Papá, admiro tu capacidad de intentar hacer como que nada pasa después de todo lo malo que nos dijiste, de igual manera te lo agradezco'...chan, chan, ahí next, le mostré el mensaje a mi esposa, movimos la cabeza con sonrisa de admiración y un poco de sentimientos encontrados si al final de las cosas igual les deseamos el bien.
Cuando volví de vacaciones en la pega sostuve una típica larga conversación miscelánea con una colega amiga y después de haber pasado por otros temas sin querer ni saber me preguntó cómo estaban mis viejos, cómo iba el negocio y en fin, tuve que resumirle la historia detallada en la primera parte. El cuento es que después sentí que casi como que me trataba con penita jaja y nada, yo de lo más normal le dije tranqui si estoy pero súper bien, las cosas andan como nunca, esto fue hace rato, las cosas de niño ya fueron y lo de la ayuda era algo que me nació hacer (me carga la victimización, la diferencia es que ahora cuando me preguntan no oculto las cosas como siempre lo hice de niño). El tema es que me recomendó e insistió en tomar una terapia de 'constelaciones familiares' porque según ella me podía sentir bien, pero mi niño interior podía no estarlo y tenía que ayudarlo a sanar y otras cosas más (todo con un tono un poco pachamámico).
Con el respeto que se merecen los terapeutas, hace años pagué por una sesión 45 lucas para que un señor con barba de leñador y lentes de Gepetto no se soltara la barbilla (técnica milenaria para afinar el intelecto imagino jaja) y moviera la cabeza todo el rato como perrito de taxi, al finalizar me tomara el hombro, me recomendara un libro y me dijera con voz de locutor radial 'vuelve en una semana más y me cuentas qué te pareció el libro' (y vuelve con 45 lucas más jaja, bueno como el argentino ql eso lo pensé pero no dije). El wn porfiado después de eso fue donde una terapeuta (mujer) pensando que encontraría más calidez y sí, así fue...cálidamente al terminar la sesión donde me fumé no sé cuántos inciensos 'gratis', me dice: 'Para poder ayudarte tienen que ser mínimo 10 sesiones que tienes que pagar al contado' (wn hubiera sido épica una entrada de Carlos Pinto).
Pucha, sé que ningún trabajo es gratuito, más allá del costo monetario en realidad cuestioné la calidad de las atenciones donde sentí no había hilo conductor lógico y claridad en el proceso que se venía y todo rodeado siempre de ese misticismo.
En fin, ¿creen en esas cosas? en su momento les he dado una oportunidad tal como a los “negocios” con mis padres, pero en ambos casos no resultó lo esperado. Al mismo tiempo pienso abiertamente que todo suma (menos el bolsillo después de cada sesión jaja). ¿Habrá mejor terapia que el tiempo y aprender a disfrutar de las cosas simples junto a los suyos? Al fin y al cabo, los problemas son parte de la vida y son solo oportunidades con espinas.
