Un monton de historias sin explicacion
El Salado
Esto me paso hace un par de años cuando trabajaba en el departamento de una empresa que se mueve por distintos lugares del país. Permanecíamos por un tiempo en un sitio, mientras duraban los contratos o trabajos y luego emigrábamos a otro lugar.
Así fue que me designaron ir a la localidad de el Salado un pueblo minero que se ubica en la tercera región de Chile, se encuentra a unos pocos kilómetros al oriente de Chañaral, la ciudad más grande y cercana.
Me enviaron a este lugar para realizar unos trabajos específicos en una mina que se llama Mantos Verdes, ésta se ubica a unos cuantos kilómetros mas arriba del pueblo el Salado, sería una un trabajo de mediano plazo y la realizaríamos con grupos pequeños de trabajadores donde algunos rotarían.
Yo llevaba muy poco tiempo en esa empresa y me estaba adaptando a un turno larguísimo.
Viajamos con los equipos desde Antofagasta y llegamos muy cansados, habíamos realizado un viaje en caravana a no más de 50 km por hora, veníamos agotadisimos
Llegamos a una casa que estaba dispuesta por la empresa era una casa que se veía muy bonita por fuera y por dentro también, habían algunos problemas con el agua caliente aveces pero todo dentro de lo normal.
En la casa ya vivían dos colegas de forma permanente y ésta casita tenia cuatro o cinco habitaciones con algunas camas y camarotes una muy bonita habitacion al final de la casa en la que muchas veces después dormí, también había una pieza cerrada al costado del baño que tenía un candado.
El primer dia me sentí incomodo, era normal, gente que uno recién conoce, casa nueva y el dormir compartiendo habitaciones todavía me era incomodo, ese día decidí dormir en el sillón.
A media noche tuve un sueño; vi a alguien que estába parado al frente de ese sillón, primero de espaldas, yo no lo podía ver bien, estaba medio de lado yo en el sillón y veía eso medio de re ojo, estaba tratando de enfocar la imagen por así decir y me grito ¡¡¡FUERA DE ACÁ!!! Lo dijo muy fuerte, giró y se abalanzó al sillón mientras lo decía yo desperté de un salto, me quedé pensando un rato sobre el sueño
El corazón casi se me sale.
Estaba cansado y medio vi la hora, me volví a dormir, nos levantábamos muy temprano para conducir unos veinticinco minutos más en dirección a la Mina, no le dí tanta importancia.
Pasaron un par de días, continuaban los trabajos y nos adaptabamos de apoco con la gente y los colegas.
Un día casi al terminar mi jornada me avisan que tendría que permanecer durante 15 días trabajando de corrido y luego descansar otros 15 días más producto de la lejanía y los traslados, entendí que sería una larga travesía esa y me arme de ánimo solamente.
Mis compañeros como algunos vivían en Caldera y otros en Copiapó, localidades cercanas a no más de 1 hora de viaje, se trasladaban los fines de semana a sus casas, por que en realidad los trabajos los realizábamos de Lunes a Jueves y bueno adivinen quien se tenía que quedar solo el fin de semana en la casa y en el pueblo...
Los primeros fines de semana fueron tolerables y tranquilos, yo solo tenia una permanente sensación era de pena o tristeza, eso sentía al estar en esa casa, era soportable insisto y yo lo relacionaba a extrañar a mi familia, al estar lejos, un turno larguísimo, no sé, es algo normal de la situación pensaba yo.
Por las tardes entraba en una especie de melancolía que me sacaba a caminar por el pueblo, pero no sé pasaba.
En la casa de al lado se hacían al parecer los mejores carretes o fiestas del pueblo, esta era una especie de sede social improvisada, a todo esto yo seguía durmiendo en el sillón y muy cerca de la puerta de entrada de la casa, entonces escuchaba toda la noche la música fuerte, las conversación es, risas, discusiones, amoríos, vasos, botellas, en fin todo eso que se escucha en una fiesta, se escuchaba casi como estar la casa de al lado y me hacia sentir acompañado o con menos miedo, algunas noches tuve que dormir con la puerta entre abierta, por una sensación que me daba aveces el lugar.
Soy perceptivo a las energías y muy miedoso en ese entonces tal vez, aveces me cuesta estar sólo en cualquier lugar pero en esa casa era diferente...
El primer fin de semana que no hubo carrete en el pueblo, me tocó el silencio y fue realmente terrible.
Les juro no escuche nada, pero sentí que algo estába ahí pendiente de mi toda la noche como atento o mirándome, sentía algo a punto de avalanzarce sobre mi, no se como describir lo que se percibía ese día, pero algo muy malo había ahí y estaba en toda la casa y en ningún lugar a la vez... No se si respirando o asechando, creí que me estaba volviendo loco.
'Uno de mis colegas dijo que la casa estaba cargada cuando llegamos, yo le dije que no, que no sentía nada y era verdad al principio no sentí nada de nada.. La casa se ve buena recuerdo que le dije, bueno eso creía yo'.
Les conté que estaba hace muy poco trabajando en esa empresa y las primeras experiencias compartiendo habitaciones no habían sido del todo buenas, entonces para mi esa casa no se veía tan mal, era mas amplia que las otras en las que me tuve que quedar me fije que esta casita tenía un patio y un espacio muy bonito en el fondo, se veía un buen lugar para compartir un asado o pasar una tarde buena tarde con los compañeros.
Bueno llegó el día lunes y también los colegas...
Cambiaron a uno de ellos, llegó otro operador que ya había estado en la casa y en esa faena también, era un verdadero Rock Star de las grúas y equipos pesados, luego de esas experiencias se convirtió en mi querido amigo a quien llamaremos Bigote.
Bigotón era un tipo mas comunicativo, se sabía las mañas para sortear las vicisitudes en el mundo de las grúas, para que corriera bien el agua caliente de la casa, sabia como manejar el estanque de agua(siempre se nos secaba y a media ducha había que salir en tanga al jardín a llenar el estanque y esperar un buen rato para retomar el baño)si se imaginan algo no muy agradable.
Bigote se sabia los pesos de los componentes y hasta hacia piruetas con las tolvas pero esa es otra historia...
Entre todo eso también sabía que en la casa pasaban algunas cosas extrañas.
Ese día conversamos de esto lo otro, les conté un poco de los carretes que hacían al lado, de que dormía en el sillón y salió el tema de que en esta casa las cosas no andan muy bien y que todos soñaban lo mismo al tiempo de dormir ahí.(cuando dijo eso algo se alertó en mi cuerpo y puse mucha atención)
¿Cómo así le preguntamos? y nos contó...
Resulta que viejo que llega a la casa sueña que algo se le sube al pecho o en la cara y esa cosa no te deja respirar, el sueño el lúcido y algunos ven una sombra o nube oscura con forma de persona o algo así, otros solo sienten que se sube arriba algo sin ver nada, pero también sin poder moverse. Yo sabía de la parálisis del sueño y éstos viejos habían encontrado hasta un reportaje súper bueno del tema, ese mismo día lo revisamos, The Nightmare se llama y está en Youtube.
Conversamos sobre eso yo tenia algo de información y les conté algunas cosas y al final quedamos mas preocupados que otra cosa.
Pasaron los días, todo normal, ese proyecto avanzaba bien, empezaba a acostumbrarme un poco al turno y al pueblo...
Hasta que nos tocó.
Comenzó con nosotros, los nuevos, tuvimos el sueño, nos dio la parálisis a los tres en la misma noche, conversamos en el desayuno nos enteramos y contamos las experiencias.
Yo ya había experimentado la parálisis del sueño anteriormente y fue similar a las que yo conocía. En mis parálisis muchas veces no veo nada, me refiero a sombra o entidad, solo aparezco en la misma habitación en la que me dormí con todos sus detalles, algunas veces cambia algo
Por lo general siento que me ataca algo como eléctrico que me hace una cosquilla similar a la de un beso en el cuello, con el tiempo aprendí a defenderme de estos ataques y de alguna manera los controlo o puedo salir de ese estado a voluntad, pero todas estas experiencias son diferentes no podría afirmar que tengo una especie de técnica o algo así.
En esa oportunidad fue algo similar y lo pude controlar o salir sin mayor esfuerzo.
Resulta que uno de los inquilinos anteriores o sea de los antiguos que estaban trabajando ya ahí era un pastor evangélico, ese día le conté mi experiencia y esta persona rezó e hizo una ceremonia y que según él había conversado con lo que estaba ahí y que estaría todo bien.
Yo nunca creí del todo en eso, pero bueno recibí eso con agradecimiento al final era muy buen ala intención. Yo me seguía quedando por el fin de semana solo en la casa y seguían también las fiestas y yo seguía pasando noches en el sillón y a puerta entre abierta.
Ir al baño era una travesía, la sensación de que algo raro había ahí era insoportable.
En una oportunidad un colega se levantó en la madrugada y la tapa del baño que era de loza, cae abruptamente y este viejo sin dejar de orinar sale corriendo y lanza un grito que hasta el día de hoy es recordado entre risas y burlas como el 'Hay Mamita' claro que en el momento casi se le sale el corazón por la boca dijo el viejo ese y se meo literalmente.
Recuerdo un día por la tarde, un sábado fue, me puse a lavar ropa en el baño y sentí que algo me quería atacar nuevamente, era como si un León o algo así viniera por la espalda, no pude relajarme y no pude seguir lavando la ropa, deje todo tirado de un rato a otro y tuve que salí corriendo de ahí y me fui a Chañaral, pensaba ir a ver un médico o un Psiquiatra pero no encontré ni a Cristo en Chañaral, baje al puerto y trate de pescar un rato, volví tarde, trate de dormir en la noche pero estaba muy inquieto, me tome una cerveza, no quería pensar mas y me acosté.
Me dormí, luego desperté con ruidos fuertes, pensé en el carrete de la casa de al lado, me levanté al baño y tomé agua.
Tenía todas las luces de la casa encendidas, de todas las habitaciones, las dejaba así siempre y...
No había carrete.
Me senté en la mesa del comedor pensá do de donde venía todo ese ruido que hace u os mi uros me había despertado...
De pronto escuché claramente una risa
no fue bajito fue clara en medio de ese extraño silencio...
Sonó en la pieza del fondo y luego murmullos bajitos, como cuando se habla para que alguien que está durmiendo no despierte, los murmullos estaban discutiendo de algo, eran 3 o 4 personas murmurando, se intensificó ese sonido y de golpe se callaron.
Salí corriendo de ahí...
Espere desde como las 2 de la madrugada hasta las 6 o 7 y volví a entrar cuando salió el sol, me quedé toda esa noche en la camioneta que estacionábamos afuera, muerto de frio de miedo y un poco de hambre también, pero era mejor que estar adentro...
Uno de los operadores era don Guille, más conocido como colmillo blanco, a don Guillermo también le gustaban los perritos y gatos y compartíamos este gusto o cariño por ellos, cuando viajábamos desde Antofagasta me hacia comprar una bolsa de alimentos, nos veníamos repartiendo esa comida a los perritos que dejan abandonados en las carreteras.
(En los estacionamientos de carretera hay muchos, paso el dato, siempre que puedan dejar aguita o comida cuando viajen y se detengan por ahí, lamentablemente esta lleno de animalitos)
En fin, cuando llegábamos de Mantos verdes, siempre traíamos sobras de alimentos que rescatábamos del casino con don Guillermo, entonces cuando llegábamos por la tarde al Salado, los perros del pueblo corrían detrás de la camioneta hasta que llegábamos a la casa.
Se juntaban varios afuera a recibir la comida que traíamos, entre ellos algunos gatos también eran parte de ese humilde pero rico festín, era una linda rutina para todos.
'Curiosamente todos ellos solo se acercaban hasta la reja de calle, ningún animal entró o intentaba entrar a la casa, eso me llamaba mucho la atención'.
En la plaza eran super patudos y no nos dejaban ni caminar, yo los tenía que correr me daba miedo que botaran al suelo a don Guillermo, pero en la casa se comportaban muy bien, o mas bien ninguno entraba o saltaba sobre nosotros.
Quisimos entrar una gata que tenía una herida en un ojo para tratar de curarla en una oportunidad, pero la gata apenas la entramos se volvió loca y salió literalmente cagando, lo digo por que dejó varios aromáticos recuerdos en su trayecto de escape de la cocina a la puerta de entrada.
Pasaban los meses y los ataques en el sueño eran recurrentes, yo hacia una especie de ruido para que me despertarán, que sonaba como un lamento decían los colegas.
En la pieza de tres camas, aveces me tocaba despertar a mi colega que también hacia ruidos cuando le pasaba, sonaba como un chino llorando...
Cuando nos agarraba esa cosa era terrible, pero tratábamos de llevar el asunto de algúna manera, nos reíamos no quedaba de otra.
Una mañana salimos tipo 6:15 am y nos subimos a la camioneta, alguien se fijo que las luces de la casa quedaron encendidas, no tomábamos desayuno en la casa, sino que en casino Mina, entonces, uno de los compañeros se baja con las llaves, para entrar y apagar las luces que se habían quedado encendidas, al abrir la puerta, todas las sillas del comedor estaban abiertas, digo separadas de la mesa como a metro y medio, así como cuando te levantas de una mesa y la silla la tiras hacia atrás y ésta queda fuera de su sitio de guarda, las seis sillas estaban asi.
Nos mirábamos unos a otros y algunos recuerdo se reían sólo de nervios y de lo ilógico de lo que estábamos viendo...No supimos que pasó y fue tal la impresión y miedo que no lo conversamos.
Llegamos por la tarde y todo normal hasta que llego la noche.
Esa noche le toco al viejo de la primera pieza y quedo muy mal, empezó a rezar y a traer agua bendita cada vez que subía al turno, ese viejito se fue como hacia adentro con todo eso, lo carcomio la pena y se comunicaba muy poco, a mi me preocupo y pedí su traslado mejor.
Asi se fue volviendo peor la situación, tratamos de preguntar en los almacénes a las viejitas del pueblo si sabían algo y más de una nos miró como con susto, pero nadie nos dijo nada, a esas alturas parecía película de terror ya todo y nos sugestionabamos con cualquier cosa.
Recuerdo que un colega haciendose el lindo en la Mina, afuera de un casino mientras fumábamos un cigarrillo junto a unas colegas de la mina, le pregunto a una de ellas si era del Salado, el colega sabía que era del Pueblo ya que la había visto un par de veces en esos negocios y efectivamente esta muy guapa señorita era del pueblo, también tenía una hermana que trabajaba en Mantos Verdes y nos conto un par de cosas de su vida, del pueblo, de esto lo otro, hasta que mi colega le preguntó por el tema de la casa; Si sabía algo del por qué nos pasaba, lo que nos pasaba en ese lugar.
La chica nos contó algo que quiza podría tener relación y dar algo de explicación a lo que pasaba en la casa me voy a reservar lo que nos contó en ese momento por respeto principalmente
A todo ésto y a esas alturas yo todos los fines de semana dormía en la camioneta, afuera de la casa o en Chañaral, esta chica me había visto varias veces cuando pasó por ahí, le llamo la atención ver un viejo durmiendo en la camioneta, nos pregunto por eso y yo aún no les decía ni a mis compañeros que estaba haciendo eso, así es que cambie el tema de conversación y quedamos preocupados con lo que hablamos.
Después de saber eso comence a bajar a Chañaral, buscaba estacionamiento en un servicentro y en la mañana tomaba desayuno en un local que tiene los mejores barros lucos de Chile.
Usaba los baños del servicentro y con la camioneta y una caña recorría buscando un lugar para pescar o pasar el día, luego se hacia de noche y volvía al estacionamiento con mi camioneta.
Era un lujo en comparación con la casa.
Yo pensaba que me estaba volviendo loco como el naufrago.
No quería tampoco decir lo que me pasaba en esa casa y que me sacaran de la empresa por loco
Por el miedo conocí casi todo el litoral costeño de la tercera región.
Porto Fino, Pan de azúcar, playa Flamenco, Caldera, Bahia inglesa, Playa Zapatilla, Playa Hippie, Playa la virgen, entre otras pocitas que encontré y recorde a mi viejito mientras pescaba.
Aveces los dias viernes dormía en la hostería por que un colega que era de otra empresa y me conocía y sabía lo que me estaba pasando me cedía ese su ultimo día de alojamiento, él no la usaba y bueno yo volvía a la casa casi cuando llegaban los colegas, buscaba siempre la forma de no estar solo en la casa esa y de que no se notara tampoco que estaba tan muerto de miedo que prefería el frío de esa fiel camioneta que era ya mi compañera.
Llega otro contingente de personal y entre ellos un súper curioso, don Alejandro.
Mencioné que había una pieza cerrada con una cadena y un candado al costado del baño al principio de la historia pongan atención a esto.
Como era ya de público conocimiento en la empresa de que algo raro estaba pasando en la casa del Salado, Alejandro venía en conocimiento de todo aquello y llegó preguntándolo todo.
Tocaron el tema los colegas le contaron todo lo que ocurría y el preguntó de todo también, Alejandro se intrigó por la habitación cerrada.
A todo esto yo trataba de no hablar de eso, después de todo el que se tenía que quedar solo ahí era yo y cada vez que se hablaba del temita pasaba algo...
Les conté también que en una habitación dormía un colega que era el mas antiguo y permanente.
Él vivía con su familia en Bahía inglesa, se mudaron desde Chañaral después del aluvión. Miranda era un tipo súper tranquilo y de pocas palabras, pertenecia a un tipo de religión Cristiana, nos decía que eso no pasaba, que era nuestra conciencia sucia lo que nos hacía pensar cosas así y lo tiraba siempre a la risa, nunca le tomó peso o nos pescaba simplemente.
Bueno Alejandro y el otro viejujo que era Pastor abren la habitación y según ellos la santifica el lugar por que Alejandro dormiría allí y están en eso cuando yo pase a la cocina y mire igual de curioso, vi que la habitacion tenía como una alfombra o cubre piso rojo que llegaba hasta la mitad de las paredes, me llamó la atención eso, además una ventana tapada, tenía cartón y estaba el vidrio pintado de negro y una silla vieja a un lado de la ventana.
Para estar cerrada no se veía tan sucia, tambien eso me llamo la atención. Yo medio vi y me fui a la mesa a seguir con mi correo.
Pasó un rato y Alejandro salió, no salió corriendo ni gritando, solo salió de la casa, estaba pálido, nervioso, le pidió a otro colega que fuera por su bolso y su cepillo de dientes.
El viejo estaba blanco y tenía una cara de querer vomitar, no sé, blanco como mimo.
Alejandro es conductor de Camión, nos traía componentes y luego de entregarlos por la mañana se devolvería, su camión había quedado aparcado en las afueras del pueblo, nos rogó que lo fuéramos a dejar a su camión, dijo que no dormiría con nosotros, le pedí que no, por un tema de seguridad y por normativa y me dijo que el renunciaba si era necesario, pero el no dormiría ahí
Alejandro no estába jugando.
Cuando lo lleve al camión dijo que fue por una escoba, pensó dormir sólo en la habitación esa, quería barrer un poco y tirarse dijo, para estar mas cómodo solo y cuando llegó con la escoba, en la silla dijo que había una mujer sentada, que lo miro a los ojos cuando entró, el dijo que la persona era igual que cualquier otra pero que estuvo apuntó de saludarle pero al mirar sus ojos se dio cuenta o el supo que no era una persona, que eso no estaba vivo, yo no podía ni tragar, apretaba el volante y me recorría un escalofrío por el cuerpo mientras me contaba con la voz cortada.
No puedo asegurar si fue invento de Alejandro o fue verdad, yo no lo vi, pero ese viejo no estaba mintiendo, se nota en el cuerpo el susto y la verdad también los ojos el gesto no miente.
Cuando lo deje en el camión y me fui, vi como dejaba caer su cabeza sobre el volante como descansando y se persinaba el Alejo...
Todo eso sumo más miedo a todo... Casi me quedo ahí con él.
Una noche estábamos durmiendo, esta vez estaba en la habitación de los camarotes.
En la habitación contigua un colega hacia ruidos, lo despertamos y estaba en parálisis, cuento corto nos volvimos a acostar, mi compañero tenia una biblia de esas pequeñas, la tomo imagino rezó y volvió a dormir, también yo apenas concebía el sueño, los perros de la calle comenzaron a ladrar desde muy lejos, se sentía así al principio y cada vez como que se acercaba algo o alguien, es como cuando viene un cartero y los perros ladran todos juntos. Cuando lo ladridos eran muy fuertes y cercanos, la reja exterior de la casa se abre de par en par fuerte como si la tirarsen con mucha fuerza, golpeó tan fuerte que rompió los pernos de la bisagra de la puerta, saltamos de la cama, los perros dejaron de ladrar al golpe de la puerta.
Miramos por la ventana y la reja estaba abierta...
No volvimos a dormir, nos mirabamos preocupados sin saber que hacer, tampoco nos salió ni una sola palabra de la boca...
Eso era insostenible, no se podía descansar y la empresa ya se enteraba de todo, yo no quería decir nada, me preguntaron un par de veces y no dije nada.
Tenia miedo de perder esa pega o que me tomaran por loco o que pensaran cualquier otra cosa, me la estaba jugando por esa pega y llevaba muy poco tiempo...
En fin el mundo es chico y hasta en Mantos verdes la empresa mandante sabían que algo raro les pasaba a los viejos de una empresa x.
Ellos me preguntaron un par de veces también, estába el rumor que un supervisor tenía que dormir en la camioneta por que pasaban cosas extrañas en una casa donde alojaban y obviamente nunca quise reconocer que ese tipo era yo.
Bueno lo peor empezó a pasar después de que abrieron la habitación esa, las parálisis se hicieron mas fuertes y frecuentes, la pena más intensa, la pega se nos complicó, extrañamente algo le paso a uno de los equipos que nos demoramos mucho en reparar y se alargó el tiempo de permanencia en esa casa.
Algo nos atrapo por más tiempo en ese lugar, ... A esas alturas escuchábamos los murmullos esos como normales, se escuchaba como cuando se discute algo muy importante y en silencio.
Llegó otro contingente, lo mismo, se pusieron a hablar del tema...
Y esa noche sufrí un ataque sin precedentes una parálisis, pero esta fue una que me marco hasta el dia de hoy.
Un hombre de contextura flaca, de pelo caño medio ondulado, se paro en la puerta de la habitación.
Estaba de lado, llevaba una bolsa negra o un maletin en la mano. Se enciende la luz de la habitación (Yo la tenia encendida al dormir, esto pasa en parálisis) El hombre se gira y su cara era lo mas feo y oscuro que he visto en mi vida, no era nada, era un vacío profundo, un silencio raro, sin forma su cara, quizás solo tenia algo como ojos pequeños que tenían una especie de luz titilante muy tenue y opaca, me miró y no podía moverme, ni gritar.
Luego se transformó en un monstruo como uno de las mejores creaciónes de efectos especiales de una pelicula de elite del género.
Solo era miedo esa cosa, me tomó del cuello con sus manos asquerosas, le podía ver las uñas sucias, largas, podridas... Me apretó tratando de dejarme sin respiración y me ahogo tanto mientras se reía y se escuchaban esos susurro muy rápidos...
Pensé que era el fin, yo no estaba respirando.
Luché con esa cosa con todo lo que pude.
Los mecánicos que estaban en habitación contigua se demoraron en llegar, dicen que me escucharon gritar o esos sonidos que se hacen y les dio mucho miedo ir por mi, hasta que me fueron a despertar, cuando llegan a la habitacion ellos dicen que algo me levanto de la cama y me sentó de golpe, medio salieron corriendo y me miraban desorbitados, yo desperté, les vi la cara de asombro y decía garabatos mientras me agarraba la cabeza, me pare y me puse a llorar, tiritaba y una pena profunda me invadió.
Al rato me puse a rezar, no se que mas hice, para no volver a dormir, quede en shock, no pude dormir de nuevo, tampoco salir de ahí, quede como si hubiese corrido una maratón, no me pude mover de la cama aunque quería salir corriendo de esa casa.
Trabajé ese día muy mal, recuerdo que no quería ni dormir en la tarde, Bigote me miraba preocupado, manejo ida y vuelta él...
Miranda el viejito que era de la religión esa de los últimos días(No recuerdo el nombre, pido disculpas, lo digo con todo respeto) Bueno él era supervisor fijo de ese contrato, le conté lo que paso y el viejo quizás le tomó un poco mas de peso, pero insistió que a él nunca le había pasado nada en ese lugar, que para el siempre fueron cuentos de los viejos para no ir al Salado y que como yo agarraba papa con esas cosas, en fin...
Ya le quedaba poco tiempo al proyecto, medios acostumbrados o a la fuerza mas bien, llevábamos eso mejor en silencio...
En Mayo una noche dormíamos todos y despertamos con un llanto o una especie de alabanza, yo escuchaba en el llanto la palabra ¡Ayúdame señor dios mío! Y se repetía
Fue lo mas tétrico de todo, imaginen la forma de despertar a media noche...
Miranda al viejo que no le había pasado nada, al parecer esa noche le paso de todo.
Se sentía que lloraba y rezaba con fuerza, golpeaba con sus manos el piso de madera que retumbaba mientras tratabamos de acercarnos a su habitación y el ruido nos hacía devolvernos abrazados muertos de miedo y congelados de frió, era un refrigerador la casa en ese rato, llegamos finalmente agarrados como gatos con mi colega y encontramos a Miranda un viejo de dos metros de alto... Arrodillado con las manos en alto, de espaldas a nosotros y llorando mientras rezaba y repetía palabras extrañas y el Ayúdame señor Dios mio ese que se me grabó en la cabeza...
Lo tratamos de calmar, se demoró un buen rato en hacerlo, hasta que se levantó del suelo, se sentó en la cama y nosotros calladitos lo calmabamos el nos miraba como cuando un niño nace, con cara perdida y ganas de seguir llorando.
Bajo al baño, lloró otro buen rato, yo escuchaba sus sollozos, nosotros también en la pieza llorabamos sin entender que era lo que pasaba.
No se habló del tema en ese momento, la cara que tenia ese viejo no se si se la podrán imaginar, yo no me voy a olvidar nunca de esa expresión y el miedo que tenía.
A eso de las dos de la tarde habló.
Estábamos en la oficina y nos contó lo que paso.
'Dormía y sentí que algo había en la habitación, me gire para estar mas cómodo, sentada en la cama estaba un mujer que me miraba pero no a mi, no directamente a mi, su mirada me atravezaba y la forma en que me miró, me llenó de una tristezas de muerte' dijo Miranda, y gorgotones se le caían lágrimas mientras habló.
'No sabia que hacer me tape la cara con la frazada y oré con todas las fuerzas que pude, cerré los ojos, cuando los pude abrir, las cortinas de la pieza se movían, las ventanas estaban cerradas y entonces solo me arrodillé y comencé a aclamar a Dios'
Traten de imaginar el miedo que sentímos al, escuchar eso y al ver a nuestro colega, un tipo gigante, llorando a media noche de rodillas, suplicando con las manos en alto.
Enviamos un correo a la Empresa y pedimos urgente un cambio de casa, Miranda escribió ese correo.Por suerte entendieron que algo no estaba bien y no dejaba descansar a la gente.
Nos autorizaron cambiarnos a otro lugar.
Nos fuimos de esa casa en la misma noche, sacamos lo que pudimos y varias cosas quedaron ahi de mas de alguno de los viejitos.
Duré un mes más en ese contrato y por suerte me designaron a otro.
Tomé la camioneta, esa que fue mi único refugio por esos días y conduje casi sin detenerme hasta llegar a Antofagasta.
Pero algo terrible ocurrió después en esa casa...
