No todo lo que brilla es oro
Partiré diciendo que odio a los que se aprovechan de la gente.
Vendo cosas en una feria debido a dos largos años de cesantía. Se me acercó un chico a ofrecerme algunos productos que a mi parecer era conveniente revender. Como no tenía dinero me conseguí para armar este negocio supuestamente rentable.
Quien me presta la plata lo hizo con toda la voluntad y ganas de verme salir a flote, de echo me pasó la plata de sus vacaciones.
Le pedí a este flaite que fuera dejar las cosas donde esta persona y que ahí le pagarían su dinero.
La mercadería resultó ser pura basura la cual no sirve ni siquiera para traperos de limpieza para pisos.
Tengo pena, rabia y una deuda tremenda por confiar en personas extrañas basado en mis ganas de hacer más dinero para poder salir adelante.
