Suspendido
Esto es un desahogo... Recuerdo el verano 2019-20, tenía un 'trabajo estable' un sueldo bastante decente, una hija adolescente llena de sueños y un pequeño de 3 años con mucho espacio abierto para jugar, una casa pequeña en el sitio de mi madre.
Recuerdo los días en el valle del elqui, con el amigo de años, que se convirtió en mi amor, mi compañero; después recuerdo las largas tardes con mi vecino y los suyos, con quiénes realizamos un trabajo en paralelo al 'estable', (era sacar el sobrante de unos canastillas de plástico para una industria pesquera) y esperamos esas horas para conversar y escuchar música, mientras avanzamos en eso, vivimos en un lugar donde en verano el sol se acuesta muy tarde, así que los días se aprovechaban al máximo, incluso preparamos un viaje para ir a un festival con hijos y todo en Santiago, era en marzo.
Mi 'amor' realiza un oficio que le permite viajar bastante, los oficios están muriendo y él le saca provecho a eso, así que en ese momento salió de Chile, eso fue en febrero de 2020, recuerdo como esperaba las tardes para hablar una hora al menos cada dos días, todo era hermoso, eran momentos, el aroma del ambiente era lindo y libre.
Cuento los detalles, porque siento que ha pasado un siglo desde ese verano, llegó marzo, los días se acortaron, no hubo festival, llegó el covid y mi 'trabajo estable', comenzó el ritmo normal. Nos tocaron unas cuarentenas eternas y unos toques de queda, la ciudad en que vivo, tiene muuuuchos uniformados, así que había control extremo, en casi todos lados, exceptuando los aeropuertos... que movían a la gente de salmoneras. Mi hija adolescente cayó en una depresión horrible, de un día a otro le tocó ser dueña de casa, cuidar al hermano, ver a mi madre que estaba en su casa sola, porque en mi trabajo nunca hubo la posibilidad de "teletrabajo", mi hijo pequeño se enfermó, él estaba acostumbrado al aire libre, a correr a jugar libre y de pronto solo hubo encierro. Mi vecino en resguardo laboral por meses. Mi amor pudo volver a Chile después de hacer todas las cuarentenas del mundo.
Y así pasó el 2020, con la familia lejos por miedo al bicho, mi mamà sufrió una lesión en su pie y la diabetes hizo lo suyo, fue difícil ese tiempo, debía hacer curaciones en casa, porque los hospitales estaban colapsados, y pudo salvar su patita, en ese tiempo me diagnosticaron una artrosis lumbar, y apenas caminaba, y justo cuando estaba en toda ese periodo, mi único sobrino, tuvo una discusión con su novia y me pidió si podía dormir en mi casa y esa noche se intentó suicidar, tomó cloro granulado, me tocó andar corriendo con mi mamá, con él, avisando a su madre lo que había pasado, en entrevistas con psiquiatras y con la espalda en la mano, sentía que reventaba, tenía que seguir trabajando, ser fuerte para mis hijos, para mi mamá, para mi sobrino, tener la mejor sonrisa en el trabajo, creo que mis desahogos eran con mi compañero, quien siempre escuchó y fue el mejor hombro para apoyarme y al otro día seguir.
Llegó el 2021, las restricciones por covid bajaron y pensé que era buena idea hacer algo al aire libre, fuimos a la "octava maravilla" en la bajada me caí, y no le di importancia, dolió, mucho pero seguí, llegué a casa, y el dolor fue más y más, el resultado fue un desgarro en el tendón de aquiles y múltiples esguinces de 3 grados, y bueno, cómo soy dura y porfiado, volví a trabajar. Mi jefe pinto este año como una maravilla, yo ascendería, aunque no me importaba mucho eso, pero me dió la opción de formar un equipo de trabajo y un "horario libre" que me permita hacer terapias y todo lo relacionado con mi salud, y yo feliz, llevaba 9 temporadas ahí, y por fin se valoraba mi trabajo, comencé muy de abajo y había llegado a un lugar que jamás esperé, pero ahí estaba y lo aprovecharía. Aunque mi salud y mi entorno estaba algo golpeado, aún flotaba, sentía que las cosas podían mejorar. Con mi madre este último año, la relación fue muy cercana, ella por el covid estaba muy sola, pero como yo estaba muy cerca, no hubo día que no esté con ella, antes eso no pasaba y de cierta manera fue lo bueno, nos conocimos más que en los 38 años anteriores, eso fue lindo.
Creía que todo empezaba a fluir, mi hija saliendo lentamente de su depre, mi hijo con tratamiento por su salud, y así empezar a avanzar.
Pero el 1 de junio PCR laboral de rutina, salí positivo, mi compañero igual.
Mi hija tuvo síntomas.
Nos aislamos, sin embargo le gritaba desde la pared a mi vieja para ver cómo estaba y en teoría todo bien, hasta que un día, me respondió incoherencias, entré y me di cuenta que no había comido, que no se había colocado insulina, que estaba rara, no tenía tos, no tenía fiebre pero su mirada estaba rara, sentía que no me conocía, llame al fono de emergencia COVID y bueno tenían 48 hrs de espera, lo que vino después fue una película, llame al SAMU, llegan me dicen tu mamá satura 50, la llevaremos al hospital para estabilizarla, al salir me mira y dice "voy sola, tu queda cuidando a los chicos", mis hijos yo aún en cuarentena, aviso a mis hermanas, y luego todo en reversa, la intubaron y nunca más pudo respirar por si sola, le hicieron traqueotomía, la despertaron, pudimos verla, pudo vernos, abrir sus ojos, movía sus labios "las amo", le corrían las lágrimas y se agitaba, hasta que no pudo abrir más sus ojos y dejaron que se apague, que no sufra más, estuvimos en la sala con ella, hasta que durmió, tuvo un funeral digno, con música, con sus amigos, porque su cuerpo ya estaba libre de covid.
La culpa me paralizó, no podía seguir así, decidimos con mis hijos y mi compa, salir unos días de la ciudad, pero mi hija se accidentó, a la semana del funeral de mamá, mi hija estaba fracturada, la tuvieron que operar, me di cuenta que el seguro médico que descontaban en mi trabajo, nunca incluyó a mis hijos, osea me descontaban, pero la persona encargada nunca incluyó a mis hijos en la aseguradora, me dieron mil excusas, pero yo ya no tenía fuerzas para nada. Mi jefe me acusó de traicionera, mala clase, el día que volví de una licencias médica, dijo que todo el trabajo de años que hice se fue a la mierda por decir algo justo después que falleció mi mamá, ni lo pensé, no tenía cabeza para eso, despidió a mi equipo de trabajo, en mi ausencia y tuve que trabajar desde casa, cuando estaba con licencia médica, para que no baje la producción, pero todo eso era nada, y la verdad mi alma estaba tan dolida que no me importaba nada.
Hablé con mi jefe para que me despida, no quiso, negociamos, no me pagó ni la mitad, y se enojó porque aunque capacité a dos personas, el quería que siga para enseñarle más.
Me fui, poco queda del finiquito, y me da lo mismo.
No quiero perder más vida por un trabajo, no quiero sentir más culpa, ha Sido una pesadilla, avanzó un poco y retrocedo, tengo tanto miedo, pienso que la vida se convirtió en algo que jamás imaginé, y lo intento y no le digo a nadie, porque no quiero ser la mina que se queja por todo. No quiero morirme, no es eso, solo quiero retomar esa hebra que se cortó en marzo de 2020.
Si me leen les agradezco, solo quiero desahogarme.
