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Los trapitos al sol

Tengo 22, estoy en mi primer trabajo, llegué en plena pandemia a hacer mi práctica de técnica en administración.

Por razones obvias, al principio el trabajo era online, pero en octubre de año pasado debimos comenzar a ir a la empresa. Ahí conocí mejor a mis colegas y para enero-febrero ya había entrado bien en un grupito super entretenido.

Salíamos todos los fines de semana y lo pasé increíble, hasta pinché por ahí. Así los fui conociendo mejor y me di cuenta de algo... Lo primero, es que gastaba muchísimo, de verdad salir todos los fines de semana hace que la plata se vaya entre los dedos y llegaba a fin de mes sin ni uno y endeudada, siendo que no gano mal, vivo con mis papás y abuelo, no tengo hijos ni mayor responsabilidad, es un real derroche.

Lo segundo, es que el grupito es re buena onda, pero ninguno tiene casa... Al igual que yo, gastaban la plata tomando, saliendo y andaban de allegados, gente de mi edad pero también colegas cuarenton@s, con hijos y todo!

Yo tengo mucha confianza con mi abuelito, y un día conversando le dije esas dos cosas. El me dijo que eso tenía que abrirme los ojos, cosa de llegar a los cuarenta y no sentir que tiré la plata a la chuña...

El viejito me dejó pensando, así que en septiembre decidí parar de salir y ahorrar para en el futuro tener una casita. Al principio me sentí bacán. Dejé de fumar con la finalidad de ahorrar ese dinero (muchísimo en el mes!) Y dejé de salir. Ahí se puso pesado porque ese grupito eso le pareció mal y me empezaron a hacer aparte.

Acá viene lo fome, porque antes había buena onda, grato ambiente, pero ahora es algo denso, al principio me hacían bromas en el grupo de wsp que teníamos, pero después se fue pervirtiendo todo en mala, pase a ser la «apretada» «te duele tomarte. una chela» «la mina penca» etcétera.
Mejor me salí del grupo y obviamente ellos ahí siguen haciéndome bolsa. Lo peor vino para la entrega de regalos de amigos secretos. A mí me tocó una de esas chicas de ese grupito. Como le sé sus gustos le hice un regalo bien bonito que le encantó. Yo le toqué a un colega que salía a veces con nosotros y que ahora asumió mi lugar.

¿Saben que me dio? Me regaló un rollo de confort... ya se imaginan la explicación que dio y las bromas de mal gusto que eso generó. Me sentí pésimo, pero fue la gota que rebasó el vaso, así que ahí entre la risa de los demás, le paré los carros a este colega, que no soy una apretada ni amarrete, solamente que quisiera administrar mejor mis ingresos para no llegar a los 45 y vivir todavía de allegada como él porque prefiere tomarse el sueldo entero.

Quede impresionada de mí, aún me late el corazón haberle dicho eso, que finalmente escucharon todos y hasta saqué aplausos de los otros colegas ajenos a ese grupito. Pero más se impresionó él, porque no esperaba esa respuesta de mí.

De todas formas, me siento pésimo, al darme cuenta lo que piensan de mí y lo que demostraron con ese regalo de tan mal gusto.
Quiero irme... irme a otro trabajo...

No le he contado a mi familia, ni a mi abuelito porque fue tan humillante que siento que lo defraudaria, lo desepcionaria que se burlen así de mí.

Por cierto, desde que dejé de salir, he ahorrado buena platita.



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