Solo un desahogo
Hola, soy un robot de carne y hueso y quisiera desahogarme...
Tengo una gran pena en el alma, y debo trabajar igual... La pena, el dolor no me dejan en paz, cada cierto tiempo aparece ese bajón, especialmente en estás fechas de Navidad, aunque pienso en cosas positivas, aunque me río y trato de surgir día a día, aunque me distraiga está ahí, en el centro de mi corazón, cómo un volcan de tristeza que no quiere salir de ahí por el miedo al que dirán, por más que llore sola y desconsolada... Veo a un sicólogo voluntariamente después de terminar una relación que se volvió tóxica de muchos años, con un hombre al cual amo todavía, lo deje pero por un bien mayor, por mis hijos, por mi, por nosotros, para sanar, al menos por mejor para todos... años antes también perdí una hija, un dolor eterno...
Hoy después de mi sesión con el sicólogo descubrí dramáticamente cuál es mi problema... Desde niña que he sido criada machista, educada para ser fuerte e independiente, haciendo sentir a un otro que yo soy la mejor y que el es el peor, que soy muy superior, que debia ser despiadada porque a los hombres se les trata así, siempre haciéndome sentir qué yo debía ser excelente mujer, madre, enfermera, cocinera, cuidadora, tomar buenas decisiones etc., pero no, no lo hice bien, porque siempre pensé en el otro, porque no me gusta ver a mi pareja inferior a mi, jamás, acepte esos valores porque crei que aceptandolo así me iban a querer, por defecto, y que así no me sentiría nunca más sola, aceptando esa crueldad de matriarcado que es un patriarcado encubierto pensé que sería querida, aceptada y admirada por los demás de mi clan y así sería feliz, pero no, no fue así ...me acabo de dar cuenta de que me faltó algo, algo que hasta el día de hoy no lo sabía, y eso se llama contención, amor y lealtad.
Hoy que tengo la mitad de la vida resuelta, hoy que después de haber pasado una tormenta de problemas tras problemas después de terminar mi última relación, de tener 3 hermosos hijos, una mamá apañadora y su marido que me han apoyado desde hace un tiempo, que no me faltan, que debería sentirme feliz y dichosa de lo que soy y lo que tengo, hoy me doy cuenta de algunos traumas de niña que no me han dejado seguir mi vida y ser feliz, que para ser feliz en el presente debo aceptar mi pasado, hoy me doy cuenta que aceptar el abandono de mi papá... y el de mi mamá por irse a trabajar puertas adentro por mucho tiempo, por dejarme sola y por otras cosas más que sucedieron es lo que me condenó por no superarlo... No fue fácil descubrirlo, salí mil veces de mi zona de confort, mil veces me caí, mil veces le equivoqué y hoy a los 40 lo descubrí y quiero sanar con todas mis fuerzas y sanar un dolor propio por voluntad propia es lo más difícil, pucha que cuesta... Entender lo que me pasa y curar mis heridas es el desafío más grande que puede existir, el tema es que, está tormenta de emociones las vivo día a día en mi pega...
Todos los días se me exige trabajar y producir, soy comercial y siempre hay que cumplir metas, proyecciones, tener reuniones con clientes, por ende sonreír tener buena cara y proyectar cosas buenas, todos los días debo salir adelante, cómo todo el mundo, cómo dicen hay gente peor, pero brillar aun que tenga el alma rota cuesta y sonreír cuando solo quiero llorar cuesta, aunque a veces ni si quiera se porque tengo pena, mientras todo el mundo sigue su camino, a veces sin siquiera darse cuenta de lo que te pasa, sin un abrazo, o solo hacerte sentir que no estás sola con esto o lo que sea que ocurra... a veces todos esperan mucho de ti, que hagas todo a la perfección, que nunca te equivoques, que nunca falles que seas siempre el mejor... pero no saben...
Tengo tanto porque agradecer, pero al mismo tiempo tengo muchas ganas de llorar y no se permite eso, no se puede ver, no se puede decir, es como algo prohibido en un trabajo o en la casa... a veces incluso soy invisible, cuando tengo pena y se nota, nadie me quiere ver ni escuchar, nadie se atreve a preguntar, para no recibir esa pena.
No quiero consejos, no busco palabras de aliento, no necesito palabras, solo saber y sentir de la forma más honesta que no estoy sola, y que otr@s también se sienten así... o por lo menos entender que uno también es un ser humano en la vida laboral, no solo sentirme un esclavo productivo y robotizado, soy un humano no solo un número que genera dinero, solo quiero ser yo
