El detonante
Señores confesiones, les vengo a contar que estoy triste y bajoneada. Siempre he trabajado, pero por pandemia quedé cesante. En septiembre encontré trabajo por el sueldo mínimo, pero con tres hijos, arriendo y gastos varios se hace poco, así que sábado y domingo voy a vender sopaipillas y bebidas afuera de un supermercado acá en mi ciudad, así agrego más platita a mis ingresos. También vendo productos natura entre mis vecinas y sé coser a máquina así que compré género de navidad y me he quedado hasta la madrugada cosiendo manteles que llevo para vender en mi trabajo.
Me pone triste que solamente me toca trabajar y es poco lo que estoy con mis hijos que ya casi no los veo, el mayor tiene 14 y los más chicos 8 y 5, quedan en la casa y los va a mirar una vecina pero ahora me enteré que la señora se aparece por la casa tarde mal y nunca eso que le pago sus luquitas por cuidarlos. Los sábados y domingos van conmigo a vender las sopaipillas, así que al menos los tengo cerca, pero la calle no es lugar para tres niños...
Estoy pensando en que estan muy solos en una edad delicada, y quisiera tener que trabajar menos. He pensado en ampliar mi venta de cosas de comer o de costuras pero no tengo capital. Mis estudios no son muchos, solamente 4° medio.
Ahora los niños salen de vacaciones y ya no estaran seguros y cuidados en la escuela aprendido, no sé que hacer.
Todos mis males comenzaron cuando mi marido se fue y nos dejó por otra en agosto llevándose los ahorros que teníamos para llevarla a conocer el sur.
Lo demande pero aún no se hace presente con la pensión, pero yo debo saber poner el pan en la mesa todos los días porque no me permito que mis hijos pasen hambre, no puedo estar esperando que él recuerde que tiene hijos.
No sé cómo armarme y salir adelante de mejor manera, agradecería consejos, de antemano gracias.
