Trabajo en un casino, no es monticello y tampoco el sol ya sabran cual es.
La cosa es que vivi en un lugar donde conocí a muchos adictos a la pasta, y déjenme decirles que la cara que ponen los pasteros es la misma que ponen las abuelitas cuando se van del casino, todas las señoras se van angustiadas y me da pena verlas a si, esto lo mando para que le presten ayuda a algún familiar que tengan que este llendo seguido al casino de su cuidad.
En verdad da pena ver a esas abuelitas despidiendose de uno a las 6 de la mañana y preguntando si conocemos un taxi barato para que las lleven a su casa.
