Cuando pasé de primero a segundo año de Universidad (en 2008), decidí trabajar el verano. Entré a una Shell que está a la salida sur de Santiago por la 5 sur, como polifuncional (principalmente reponedor) en la tienda de conveniencia anexa a la gasolinera.
Ocurre que la empresa franquiciadora era una mierda en el trato con sus trabajadores: no respetaban los horarios, cuando a uno le faltaban 5 o 3 minutos para irse te llamaban a hacer una tarea que tomaba 1 hora, y aunque reclamaras te decían que no podías irte hasta terminarla porque te lo mandaron mientras todavía estabas en tu horario, esto sin pagarte ni una sola hora ni minuto extra; los jefes de tienda eran unos levantados de raja que por ganar 50 lukas más que uno se creían de otro estatus social y con derecho a explotarnos.
Lo peor, cada vez que asaltaban la tienda y el servicentro -a ese lo viven asaltando- la plata que perdía la empresa debía ser repuesta por los propios trabajadores como un descuento informal a su sueldo, pues tenían un seguro por robo pero de 50 mil pesos que era lo que se hacía en caja en unos minutos, y el resto se lo cargaban a sus empleados, así que nunca perdían.
Sé que es ilegal pero ellos te decían que si no lo aceptabas te despedían al tiro. En una ocasión, hubo un asalto tan violento que los delincuentes hicieron tira las cajas registradora, no obstante a los 4 minutos el dueño obligó a las cajeras que estaban en schock y llorando a atender igual con monedas y billetes sobre la mesa, pero que fueran tan rápidas como si estuvieran con la máquina.
Los PDI y pacos que hacían patrullajes unas 3 veces al día venían a puro jotearse a las cajeras, al punto que una de ellas hasta se escondía cuando llegaban.
Yo era tan brocacochi, que no sabía que podía 'denunciarlos' cuando los de la empresa Shell venían al servicentro para inspeccionarlo y exigir el cumplimiento de sus estándares. Al final a los dos meses me fui al terminar mi primera extensión de contrato, ya que rechazé que se descontara de mi sueldo unas mediaslunas que se quemaron siguiendo las instrucciones de los mismos jefes.
Y la jefa de tienda levantada de raja que ganaba 250 lukas de entonces me decía '¿Y ahora de qué va a vivir?¿Con qué dinero va a comer?' yo le decía 'Me voy el resto de febrero de vacaciones, soy estudiante universitario, me mantienen mis padres. Sólo quiero que se cumpla lo legal'.
Entonces la vieja me tuvo los últimos 12 días de pega trabajando de corrido sin día libre, tirándome pa turno de noche a veces, haciéndome cargar paquetes pesadísimos y no dejándome sin respiro, y cada vez que lo hacía, ella me decía irónicamente 'lo puedo mandar a hacer esto, si es legal', yo no le seguía el juego y cual samurái cumplí con mis funciones hasta el último día estipulado en el contrato.
Eso sí, les devolví el uniforme todo sucio (en los 12 días corridos en que pasaba todo el día fuera no tenía cuándo lavarlo) para dejarles algún recuerdito.
