Reestablecer contraseña

La dirección de correo electrónico está asociada a tu cuenta.

¿Por qué registarse?

Full Confession Control

Actualizar / eliminar o editar tus confesiones.

Notificaciones

Suscríbase para recibir notificaciones por email con las respuestas a tus confesiones.

Publicidad

¿Quieres publicitarte con nosotros? Comienza creando una cuenta.

¿Tienes alguna confesión laboral?

El nombre es opcional o puedes poner un seudónimo si lo deseas.

Desahogo momentáneo

Gran parte de mi vida me sentí torpe, en el cole, en la U y luego cuando entre a trabajar.

Me esmeré por ser mejor, fui scout y uno de los dichos era 'siempre mejor', estudie, estudie y aprendí de lo que me rodeaba, d ellos animales, de las cosas, de la gente y a la fecha puedo dialogar tanto con una persona muy humilde como con una persona llena de helio, afortunadamente sin tanto problema.

Pero de pronto me doy cuenta que no sirve de una mierda... En el trabajo me di cuenta que mis colegas son expertos en fumar marihuana, jalar o estar en redes sociales a la hora del trabajo, a mí me vale, yo hago mi trabajo e intento ayudar al que me cae bien, porque ya me colmé.

Creo que estudiar solo te sirve para tener un párrafo más en un C.V. Porque sin pituto, cagaste!.

Veo a mis colegas y si no son amigos del jefe o de frentón se lo comen, no tienen posibilidad de aumentar su sueldo.
Creo que la decepción es lo que me embarga, al final te sacas la cresta por tus hijos, por tu familia, para nada... Bueno si, para ver la sonrisa de tus hijos cada mañana, pero la puta madre ni eso logro ahora, porque cuando llego están durmiendo y el sábado y el domingo son casi inexistentes.

Hablo con mi madre y me trata de dar ánimo, dice que me puedo desarrollar profesionalmente que no deje todo o mi vida de lado, ya que siempre anhele tanto saber, estudiar, que en ello trace mi vida.
Mierdas, al final tanto trabajar para ganar 20 Lucas de jubilación, no poder comprar una casa para mis hijos porque el crédito tiene una tasa más grande que la cresta y para colmo mi fuente de alegría no poder disfrutarla. Mis hijos son mi motor, pero este carro ya está oxidandose, ya más viejo, más cansado, adolorido, gordo y triste, sí, triste.

Me gustan las fotos de los Atalaya, una revista donde todos se ven gratos, compartiendo en familia y en un paisaje bello.

Me gusta escuchar la risa de mi pequeño cuando duerme, el otro es más serio.



No te reprimas. Completamente anónimo.

Suscríbete a nuestra lista de correo.

Ingresa tu email y te mandaremos las últimas confesiones
Nosotros valoramos tu privacidad, nunca compartiremos tu correo con nadie.