Mi confesión escapa un poco de lo laboral, pero a mi ex lo conocí en la pega. Al comienzo iba todo bien, su plan de conquista era de los mejores, después del trabajo nos íbamos juntos, salíamos, lo pasábamos bien, en fin.
Pero empezaron los problemas cuando empecé a notar que la relación con la mamá de su hija era demasiado cercana. Según él no había nada, pero cada vez que ella lo llamaba él le daba explicaciones de donde estaba y con quién, sí, le contaba que estaba conmigo y ella explotaba (podía escuchar sus gritos a través del celular). Esos problemas hicieron que me alejara un poco, por la falta de límites y otros detalles de su vida tan light y sin objetivos claros.
Esto hacía que discutiéramos constantemente y luego él me buscara y yo volviera.
Al poco tiempo lo despidieron y nos veíamos cada vez menos. Hasta que por facebook supe que él estaba con otra persona. Lo encaré y me contó que hace un tiempo salía con una chica, obviamente sin terminar lo que aún tenía conmigo.
Lo mandé a la mierda y no hablamos más (de ahí vienen los bloqueos en redes sociales). Contacté a la chica y le dije como habían sido las cosas, para que estuviese al tanto de cómo había empezado lo de ellos, algo así como solidaridad femenina. Sé que suena un poco extraño, pero estoy cansada de que los hombres hagan lo que quieran con nosotras. La chica me pidió disculpas porque no sabía nada y dijo que lo iba a encarar y un montón de cosas en contra de él.
A los días, por gente cercana supe que seguían juntos...
Mi gran duda es: ¿Tan difícil es ir de frente? Creo que realmente la tecnología nos ha vuelto idiotas. La infidelidad está al alcance por el mal uso que se hace de las redes sociales. Hombres que mienten, mujeres que aguantan, relaciones desechables... Enserio ¿y el amor a la antigua?
