Artistas de la noche
Sólo quiero contar la experiencia: trabajo en un local nocturno, para hombres (y algunas mujeres), con alcohol y con caño.
Aquí habemos chicas de muchas realidades: estudiantes de carrera, dueñas de casa, solteras, casadas, profesionales, unas de familia con todas las comodidades y otras que han pasado algún tiempo en la cárcel, chilenas y extranjeras. A las 11 de la noche somos todas iguales, todas pu... hasta las 5 de la mañana.
Es un trabajo de buen ingreso, considerando entre 60mil y hasta 300mil o más por noche (si es fin de semana), y dependiendo del día y del tipo de clientes. Ninguna está obligada a nada, sólo estamos porque lo consideramos una buena alternativa laboral, complementaria o fija; sólo que sin seguro de salud o ahorro para la vejez.
Cuando empezó la pandemia pensamos que pasaría en un corto tiempo, pero siguió hasta la fecha y aún no se ha podido abrir el local. Nos reinventamos cada una en nuestras cosas: masajes, comida, asesorías, trabajo dependiente, etc.
Y hoy, en un dejo de nostalgia, extraño a mis compañeras. A las que fuman como si se fuera a acabar el mundo, a las que te tratan como mamá, a las que cuentan cada chisme, a las que traen al pololo, a las que se gastan todo al día siguiente y las que ahorraban todo para entregar a sus familias.
Pronto volveremos a encontrarnos, artistas de la noche, donde nos desprecia la sociedad y nos buscan cuando nadie de sus círculos les ve; en un trabajo aún vigente, donde apagamos el teléfono hasta volver a entrar a las pistas.
