Talentosa
En relación a la confesión del amigo que fue timado por la hermosa mujer farsante que en realidad era fea y patuda y perdió a su verdadero amor, me animé a escribir mi confesión.
Nos conocimos trabajando, los dos muy jóvenes, ella hermosa y llena de talento. Nos hicimos amigos y después algo más. Me surgió la posibilidad de independizarme, y sin ni un peso, con lo puro puesto me lancé a la vida. Y ella vino conmigo. Trabajamos codo a codo, ella siempre olía bien, siempre dulce y encantadora, siempre hermosa, rica entera y encima trabajadora. Nunca le importo que nos tuviéramos que esforzar tanto. Siempre tiradora para arriba y muy buena compañera y amante.
En ese tiempo mi hija era chiquitita y ella la quiso altiro. Todo era para mi hija, se enotaba que la quería.
Pasaron los años, mi hija creció junto con nuestra empresa y a esas alturas ya estabamos casados. Viviamos bien los tres.
Un día de esos necesitábamos una vendedora para una sucursal. El encargado contrató a una chica super voluptuosa. Cuando iba para ese local ella siempre me tiraba los corridos, llegaba con los tremendos escotes y se me tiraba al dulce. Al principio resisti le dije que era casado con hija y todo el cuento, pero era cargante y ya después me esperaba a la salida para que la fuera a dejar.
Un día, me invitó a su casa. Esa noche no llegué a la mía.
En la mañana, me sentí el peor ser humano del mundo ¿Cómo pude ser tan vil? Ese día no fui a la empresa, le dije a chica que solo llegaría hasta fin de mes (aún estaba con contrato definido y además como se estaba perdiendo harta mercadería y plata de la caja el guardia había revisado las cámaras y descubrió que era ella, entonces pafuera) y en la noche le conté todo a mi mujer.
Le destroce su corazón. Su noble corazón. Y su cara, siempre linda y llena de luz, se la puse tan triste con lo que le conté.
Ella siempre tan digna, y buena mamá, sin haber parido nunca a mi hija fue su primera preocupación lo primero que le preocupó fue la hija «¿Cómo la vamos a proteger si nos separamos?» Uta... Ahí más me quice morir, volver el tiempo atrás y nunca haber ido a dejar a esa chica, despedirla, no sé...
Ella quiso irse de la casa. También dejó la empresa en la que tanto trabajamos juntos. De eso ya van dos años y medio. La extraño mucho.
En la pandemia la niña fue su prioridad. Hizo de TODO que las clases, la llamada por zoom para conversar, le enseñó a maquillarse y cada vez que se podía se la llevaba su departamento. Se que es sus ojos.
Y yo la extraño. Era mi compañera, mi vida y mi amor y no la valore. Siempre tan bonita y tan cariñosa...
Aveces, cuando pasa a buscar o a dejar a la hija la veo y se me aprieta el pecho. Esta hermosa como siempre. Ella siempre me saluda pero no me mira, baja la vista y se le mojan sus ojitos, se que aún sufre y yo quisiera decirle algo, decirle nuevamente por vez número mil que me perdone, pero eso es demasiado pedir después de lo que pasó. Se merece algo mejor.
Me duele lo que hice. Me arrepiento completamente.
No aspiro mayores consejos, solo quería desahogarme y decirles yo un consejo a ustedes, que nunca pierdan de vista y nunca hagan sufrir a esa persona especial que hace que la vida sea mas linda con ella al lado por un escote largo y una falda corta.
