Desincronizados
Soy una mujer de 38 años y tengo una relación hace 13 años con un hombre que ahora tiene 39 años.
Él es súper buen compañero, divertido, inteligente, buen hombre, tiene solo un defecto: no le gusta el sexo. Desde que estamos juntos me conformo con que pase algo una vez al mes, siempre en misionero y nada más. Le tengo que rogar, tiene que ser muy programado, le tengo que avisar con anticipación, casi como agendarlo para que me salte la liebre.
Ahora, en este último tiempo la cosa ya es mes por medio con suerte o cada dos o tres meses. Yo lo amo, me encanta estar con él pero a veces me da rabia y pena andar siempre ganosa, llego a soñar con la cuestión y no hay nada que pueda hacer, a él no le gusta. He tratado por todos los medios, compro juguetes, ropa bonita, me pongo perfume y no recibo respuesta de su parte. Yo no soy para nada fea, no tenemos hijos por lo que físicamente me mantengo bastante bien y me veo más joven de lo que soy. Soy una mujer entretenida, culta, buena compañera, cariñosa a más no poder, cocino rico, me va bien en mi trabajo, no sé que hay de malo en mi que no le genero deseo.
Le he preguntado si tiene algún trauma, si le gustan los hombres, si quiere que vayamos al médico y su respuesta a todo es no; me dice que es flojo no más y que según él nos falta organización en este tema. No tengo ni cuarenta años y debo resignarme a no tener vida sexual, viviendo en pareja. Me compré un vibrador y me da pena usarlo. Me siento más frustrada que la cresta y no le cuento a nadie porque de verdad lo amo y no quiero que nadie lo juzgue.
