Mommy issues
Desde que tengo memoria, he conectado profundamente con las mujeres, pero con una única excepción (que murió en un accidente de tránsito) jamás me he enamorado realmente. Siempre he sido un tipo atento, encantador, respetuoso y, según me han dicho. Quizá tiene que ver con el tantra que practico hace años o con la convicción de que lo paso mejor mientras más orgasmos tiene la mujer que me elija dentro de sus opciones.
De niño, fui maltratado a niveles inhumanos, y eso se llevó mi capacidad de conectar emocionalmente y de sentir empatía, además de darme una postura estratégica ante todo lo que hago.
He estado con muchas de mujeres. (Y no es exageración)... Muchas de ellas han quedado mal luego de tener una relación conmigo, y no porque mis acciones sean violentas ni mucho menos, sino porque soy de ese tipo de personas que pueden apagar sus sentimientos como si apagaran la luz, cosa que me parece bastante útil.
Hace poco, fui infiel y todo se supo gracias a un acto de sororidad que, en alguna medida, me quitó un peso de encima. No porque me provocara remordimiento estar jugando a dos bandos, sino porque ambas estaban desarrollando sentimientos que yo no estaba interesado en corresponder, y estaba cansándome de fingir sobre la crónica de una muerte anunciada.
Es muy probable que lleguen las psicólogas de farmacia a tildarme de hijo de puta por la capacidad disosiativa de estar con dos personas a la vez o por no ceder a la condescendencia, o me dirán que estoy vacío o muerto por dentro... Pero, a veces, ser un hijo de puta es bastante más satisfactorio que quedarse con las personas por simple inercia. Más aún cuando se pasa tan bien en el proceso. Los psicólogos y psiquiatras que he visto terminan dándome el alta a las pocas sesiones porque, según ellos, estoy bien...
Lo laboral? ... Disociar es una pega muy entretenida.
