Con la terapia pendiente
He deseado morir casi desde que tengo uso de razón. Recuerdo que a los 8 años traté de ahorcarme con un cinturón en más de una oportunidad y pensar constantemente que quería dejar de existir. Poco antes había muerto un ser querido y lo atribuyo a la nula contención que recibí.
Cuando tenía 11 un tipo de 13 abusó de mi y posterior a eso las ideas suicidas volvieron muy fuerte, cambie mi forma de vestir, la música que escuchaba y comencé con trastornos alimenticios que duraron años (los cuales ya superé gracias al apoyo de mis amigos). Cerca de los 14 le pedí a mi papá que me llevara a psicólogo y me dijo que no. A veces miro atrás y me pregunto cómo es posible que un padre no se cuestione el por qué su hija le está pidiendo eso. Y acá llegó a otro punto, su cariño siempre fue condicionado a sí yo cumplía con sus expectativas o no. Fue un buen proveedor pero su cariño intermitente y la violencia psicológica que ejercía me afectó mucho, tengo un sentimiento de desarraigo respecto al lado paterno.
Ya de mayor mis padres se divorciaron pero mantuve contacto con ambos, terminé la universidad y encontré trabajo, todo estaba bien hasta que me despidieron al inicio de la pandemia, es ahora que mi mente es mi peor enemigo. Hace poco fui a visitar a un amiga que vivía en un departamento, cuando ella fue al baño me asomé por el balcón con tantas ganas de lanzarme, sentía un impulso de hacerlo tan grande pero no lo concreté para no hacer sufrir principalmente a mi madre y hermano.
Necesitaba desahogarme y por favor no me digan que tome terapia, sé que la necesito pero no estoy en condiciones de costearla. Gracias por leer
