Sin fe en el futuro
Confieso que quiero que mi vida acabe. O mejor dicho, respecto de ese dicho que dice 'paren el mundo que me quiero bajar'.
Vivo en Chile y veo que mi país cambió para mal después del estallido social. La gente se volvió loca, el negocio de mi papá fue saqueado y destruido, lo cual me dió un bajón del que no he podido salir. La pandemia fue el clavo del ataúd. No le tengo ninguna fe a la nueva constitución ni a los políticos de turno. Y han importado más delincuencia y más violencia.
El problema es que el mundo está siendo devorado por un cáncer de maldad disfrazado de justicia social, así que no hay para dónde escapar. Quisiera saber que no soy la única persona que siente un total agobio e incertidumbre por nuestro futuro. Me preguntó si sería parecido a los años 50 a 60, cuando el mundo occidental se sentía constantemente amenazado por una bomba nuclear.
Bueno, en nuestro caso, la bomba sería perder todo lo que conocíamos y nuestra forma de vida. Por favor no traigan hijos a este mundo.
