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Malas intenciones

Hace doce años conocí a un señor de esos que muchas quieren: buen mozo, rico, con empresas y la vida resuelta, de unos 45 años bien llevados.

Lo conocí en asuntos de trabajo. Era socio de donde yo trabajaba. Yo tenía 19, y preferí alejarme de él, porque noté sus intenciones, lo veía como un viejo 'rabo verde'. Pero, si me cayó bien y me parecía un gran partido. Pero no para mi.

El tiempo pasó, yo dejé de verlo como por diez años. En ese tiempo me casé, me divorcié, no tuve hijos y bueno, seguí mi vida. Ahora tengo 31 y me lo volví a encontrar. Me ofreció un empleo muy bien remunerado. Pero, yo sé que sus intenciones son las mismas de hace años. Sé que involucrará algo más.

Ahora, con los golpes de la vida, ya sin creer en el romanticismo y fidelidad, y sin creer en el amor, las cosas las veo diferentes. Ahora es la amistad, la paz, la estabilidad lo que me motivaria a aceptar el trabajo... y lo que venga. De repente su compañía tranquila y amorosa, me haga bien. Además, es lo mismo llorar dentro de un hyundai que en un Mercedes benz.



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