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Oficinistas infieles

Impresionada de leer tanta confesión de infidelidad, les contare mi historia. Claro, yo ahora estoy en un punto de mi vida en que logre salir de aquello, y sí, fui una amante, pero nunca terminan bien las cosas, por eso me da lata saber que mucha gente lo ve con tanta gracia o normalidad, cuando no tienen ni idea en lo que se están metiendo y el daño que están causando.

Hace muchos años atrás, yo estaba en mis veintes, trabajando en una oficina cerca del barrio República, y conocí a este hombre, padre de familia, tenia tres hijitos. Yo también tenia mi hijito chico, casi de la edad del mayor de él. Ambos estábamos estudiando en el sector, así que empezamos a relacionarnos en buena onda al principio, hasta que un día en una salida de compañeros de empresas, se empezó a hacer el lindo, me dio un beso y se lo respondí. Yo llevaba harto tiempo sola y sabia que no tenia que volver a repetirse ese beso, pero que creen? seguimos con el jueguito, entonces yo me convertí en su amante. Era fácil arrancarse y estar juntos porque capeábamos clases y así pasábamos piolas en nuestros hogares, sin embargo en la empresa se volvió un secreto a voces. Después ya era sin filtro y hasta su circulo de amigos nos leseaban y se reían, a pesar de que nunca mostráramos nada en público. Lo loco era que todos esos amigos tenían a sus señoras, y todas se conocían, y entre ellos también se tapaban sus infidelidades.

En fin, fueron años de relación clandestina, hasta que la mujer nos pillo. Quedó la caga y él terminó conmigo. Obviamente quede destrozada porque estaba enamorada hasta las patas, y me daba rabia lo injusto que había sido todo. Me daba rabia su mujer, y le encontraba todos los defectos del mundo: gorda, antipática, mala mujer en la cama, etc. Yo me creía mejor que ella, y mi consuelo o esperanza era pensar que como ellos no estaban casados, él terminaría separándose de ella y me buscaría. Verlo en el trabajo a diario era terrible, y saber que estaba tratando de hacer todo por reconciliarse con su mujer, peor.

Pasaron un par de meses, donde nos veíamos a lo lejos en carretes de la pega, pero sin acercarnos. Yo me puse orgullosa y lo evite a toda costa. Hasta que en uno de esos, hubo un pequeño acercamiento, y no me soltó más. Me pidió llorando que volviéramos y me prometió mil cosas hermosas: irnos a vivir juntos, que le diera un pequeño tiempo para irse de su casa. Yo la muy imbécil, le creí y volvimos, y claramente, él nunca cumplió su promesa. Estuvimos dos años más así, hasta que me empecé a poner bruja porque veía que él no se iba de su casa, y él me ponía mil excusas; que los hijos, que las deudas, etc. Entonces donde empecé a exigir, ya no era tan linda como antes para él, sino me estaba convirtiendo en un cacho, pero seguía conmigo. Me empecé a desesperar, a angustiar, y realmente me estaba convirtiendo en otra persona.

Un día aburrida de todo, le envié un mensaje por messenger a su mujer y le conté todo, y resulta que ella creía que nosotros ya no estábamos juntos. Quedó la caga de nuevo y definitivamente fue el quiebre, ya que él estaba furioso conmigo. Y sabía que con esa acción lo perdería todo con él. Me dolía porque seguía enamorada de él y tenía recuerdos maravillosos de momentos que compartimos, pero también había colapsado con la situación. Prácticamente él no quiso verme nunca más.

Entonces su mujer quiso hablar en persona conmigo. Y cuando llego ese momento iba muy nerviosa, pero saben? Ella era un ángel. Me sentí una csm. No era nada de lo que me había creído, todo lo contrario. Me junte varias veces más con ellas, y le dije que yo ya había salido de la vida de él, y que si ella quería lo perdonara y siguieran juntos, que lo intentaran, para que salvaran su familia. Ella confió en mi, y fue muy raro, porque después me di cuenta de que me gustaba hablar con ella.

Pasaron los meses y supe que él finalmente se había ido de su casa. Tenía pena, pero no me acerque a él, yo le había hecho una promesa a ella. Y él se acercó a mí, y no lo resistí. No pude cumplir, y eso me hizo sentir mal igual. Me involucre unas dos veces más con él, hasta que cache que en ese mismo momento se estaba metiendo con otra compañera de trabajo. Ahí me puse como loca de nuevo, pero solo lo webie a él, sin hacer escándalo en la pega.
Él se aburrió de mi y me bloqueo y me sacó de su vida, y empezó su nueva relación oficial con la otra compañera, que era extranjera y muy topisima. Y yo me sentía tan fea, desgraciada, sin vida. Y ahí llegó el bendito karma, que me golpeó con toda su fuerza. Yo, que seguía queriéndolo, y muy desilusionada por las promesas que me hizo y nunca cumplió, caí en dolor, llanto, sufrimiento. Tenia la presión de que toda la empresa sabía que había sido su amante y que ahora que él se había separado, se había ido a vivir con la otra compañera. Fueron meses agobiantes, pero trate de no verme derrotada en el trabajo y tuve el apoyo de muchas personas. Solo en las noches me desahogaba llorando para que mi hijito ni mi madre me vieran así. Ellos nunca supieron lo que yo había hecho. Cuando terminé mi carrera renuncié de ese lugar y empecé mi practica en otra empresa, y en otra comuna.

Cuando pasó el tiempo, me di cuenta que me merecía todo lo que me ocurrió. Supe con el tiempo por algunas bocas que el tipo igual había cagado a su nueva polola varias veces, pero ella no sabía. Me di cuenta que a pesar de que yo no fui la mejor persona, al menos me libere de estar con alguien como él. Perdí el contacto con su ex mujer, pero las ultimas veces que hablamos, ella estaba superando su separación, empezando a estudiar, y me dio mucho gusto por ella. Fue la peor forma de aprender, pero pucha que aprendí esta lección de vida.

Yo fui la mala en esta historia, la que provocó el dolor a una mujer que no lo merecía, y después me toco el castigo.

Hoy en día estoy casada, con un bebe en camino, y tengo un esposo maravilloso a mi lado, y mi hijo y él se adoran mutuamente. A veces siento que no lo merezco, pero lo amo demasiado, y jamás en la vida voy a querer hacerle daño, ni engañarlo. Y a lo lejos pienso un poquito aterrada en que quizás algún día sea yo la engañada a causa de lo que hice en mi pasado. Pero confió mucho en mi marido.

Piensen mucho en la lealtad que sus parejas entregan a ustedes, antes de involucrarse en una historia de la que se pueden arrepentir.



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