La caballería
Está confesión no tiene mucho de laboral, más bien es una crítica mezclada con duda y ojalá alguien lograra explicarme el por qué.
Que onda con la gente que corre en el metro, como si fueran caballos en el hipódromo, en serio se ven demasiado imbéciles sobretodo cuando el metro cierra las puertas y se quedan abajo igual jajaja.
Confieso que cada vez que los veo correr me dan ganas de empujarlos y tengo que admitir que a los que he visto caerse me da tanta risa que no me aguanto.
En fin, es laboral porque lo veo todos los días en mi ruta al trabajo.
