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Resiliencia...

Recuerdo que desde el primer día que llegué a casa (antes vivía con familiares de buen pasar en el norte) Mi vida se transformó en un infierno. Tenía 4 años. Por temas de espacio me tocó dormir con una tía (10 años mayor) desde ese día comenzaron los abusos. Sin saber me vi atrapado en un torbellino de violencia física, psicológica y sexual.

Al ser descubiertos los abusos sexuales (la pillaron en el acto) mi 'tia' la sacó barata. Yo era el hombre por lo tanto yo tenía la culpa de lo ocurrido (yo 12, ella 22), Debido a los golpes, hambre y los constantes abusos me fui a la calle. La policía al pillarme vagando, siendo menor de edad hacía lo lógico, llevarme de regreso a casa, apenas se cerraba la puerta tras la intervención de la policía, los golpes se tomaban el escenario. Actualmente tengo múltiples cicatrices en mi cuerpo (amargos recuerdos de aquel entonces).

Sin red de apoyo llego un punto en que inconscientemente temí por mi vida y me fui definitivamente a la calle, me tocó aprender a sobrevivir, Mapocho, vega central, barrio Franklin fueron mi escuela, nuevamente abusos y golpes. Un adolescente vulnerable y sin voz en la calle es un buen trofeo para los degenerados. Tocó aprender a pelear para cuidar el culo, defender la frazada hedionda para taparse y por las sobras de comida que votaban en los locales de comida.

Siempre la autoestima por el suelo, siempre la cara agresiva por delante. A los 19 años ya era un alcohólico autodestructivo, bebía para buscar pelea una excusa para recibir golpes y poder llorar. La calle te pone duro y esa misma dureza la ocupe para fijarme un objetivo 'salir de la calle'. Me costó años, muchos años llegar a la universidad recién entre a sacar una carrera a los 32.

Me desempeño en el área social trabajo actualmente con jóvenes vulnerables tratando de ser ese profesional que yo necesite cuando era niño. Tengo 2 niños, una esposa profesional, regia casa. Mucha psicoterapia en el cuerpo ayudó a sacar toda la mierda que había dentro de mí. Mi familia saca pecho por el profesional que soy y se suben al carro de la Victoria.



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