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La profe

Soy Educadora Diferencial, cuando estaba terminado mis estudios, pude trabajar como profesora habilitada, en una escuela especial para niños con discapacidad intelectual, en una compleja comuna de Santiago.

Los niños y niñas eran de situación vulnerable, muchos de ellos sufrían de violencia intra familiar y abusos. La dueña y además directora, de no más de 36 años, sabía de esto y ella igual los trataba mal en la escuela, pero no se defendían los niños, porque allí recibían dos comidas, a veces las únicas del día.

Mi curso estaba compuesto por 15 niños y niñas, entre 15 y 22 años, algunos con Síndrome de Down, pero la mayoría eran limítrofes, capaces de entender todo, pero de forma muy lenta.

Un día llegó una alumna nueva, la segunda de 8 hermanas, tenía 17 años, le diremos Ana, al principio era muy arisca, silenciosa y me costó llegar a ella, con el tiempo logré ganarme su cariño, me contaba el monstruo de padre que tenía, drogadicto, delincuente y golpeador, pero eso no era todo.

A veces Ana, llegaba distraída, con la mirada perdida y por más que yo me acercara, no lograba sacarla de su mundo, recuerdo que en el patio se abrazaba con sus hermanas pequeñas, eran 4, entre 3 y 14 años, pero parecían menores, por su desnutrición.

Algo muy terrible debía de estarles pasando. Un día Ana llega con los ojos hinchados, no aguanté más y me senté a su lado hasta que quisiera hablarme, recuerdo que me abrazó y me dijo :'tía, yo soy sucia, pero lo hago por amor a mis hermanitas', recuerdo que sentí una clavada en el estómago, no quise preguntar nada, entonces prosiguió, 'tía, yo soy mujer de mi papá, el quería tomar a mi hermanita porque dijo que era grande, pero yo me ofrecí, total a mi ya me ha tomado, así el no toma a ninguna otra'. Ese día le dije que no era sucia, que era un acto de amor en verdad, que la admiraba, que era una buena chica y que la ayudaría a liberarse de eso.

Fui donde la directora y le conté, como profesoras y apoyo de la escuela, podemos hacer esas denuncias, sorprendentemente, la directora me dijo que no me metiera en webadas, que a las cabras les gustaba eso y que el futuro de ellas no era más que ese, no ves que son tontitas (por su Discapacidad). Le dije que entonces lo haría yo sola y ahí me amenazó con hacer todo para que yo no obtuviera mi título, que nunca lo lograría, que ella tenía contactos y un montón de cosas más. Me vi atrapada, luego me hostigaron todo el resto del semestre, hasta que renuncié por salud mental.

Han pasado 19 años y aún me siento culpable por no haber cumplido la promesa con Ana, no podía hacer nada, quién me iba a creer a mi?, sin el apoyo de la escuela y sin tener mi título.

Hace unos meses la busqué en Facebook, tiene hijos y por lo visto una hermosa familia, espero que mis ruegos fueran oídos y la vida le hubiese retribuido por tanto sufrimiento.

La directora sigue con su colegio, una vez la vi en TV en una entrevista en la Red, hablando de vulneracion de derechos del niño, me dio asco su cinismo, el mismo que ostenta en redes sociales, hasta el día de hoy.



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