Me preocupa estar en el trabajo
Muchos pasamos por procesos difíciles en la pega y con la pareja. Y últimamente se ha comentado el tema de tener o no hijos, por lo que he llegado a pensar que todo se resolvería no teniéndolos, debido a mi historia de deseperación.
A veces me arrepiento de traer un niño a este mundo. Las preocupaciones que tengo por eso me persigue. Amo a mi hijo más que nada en el mundo, cada día el sentimiento es más fuerte y de una forma que nunca pensé que era posible amar. Pero a la vez me ha provocado una ansiedad extrema.
En el momento en que me enteré que estaba embarazada comencé a preocuparme por lo que comía, por sentir mi guata todo el tiempo, si estaba lo suficientemente preparada, quién lo cuidaría mientras trabajaba. Una vez que nació mi guagua, me preocupé por el mínimo síntoma de malestar, enfermedades o accidentes. Durante el día siento inmensa felicidad y disfruto cuidarlo, regalonearlo, pero siempre está el sentimiento de qué pasaría si muero, no porque tenga miedo a la muerte, sino porque no puedo soportar la idea de que él se quede sin una madre.
Cuando está triste o enfermo, es como si yo sintiera su dolor diez veces más intenso que el mío. A menudo me preocupa que sea hijo único y que lo deje algún día solo en este mundo, pero no puedo volver a pasar por esto. Él solo tiene cinco años. Sé que a medida que crezca, siempre me preocuparé por él de diferentes maneras y eso es abrumador. Ya no puedo ver programas de crímenes o con violencia, porque pienso que algo así le pasará a mi familia. El mundo da tanto miedo ahora que mi hijo camina en él. Debo decir que puedo funcionar e ir a trabajar todos los días. Es solo cuando está tranquilo por la noche o por la mañana, las preocupaciones me persiguen. Cuando me encuentro laborando pienso que tal vez nunca lo volveré a ver, por momentos no me puedo concentrar y me ha traido problemas con mi jefatura, mis compañeros son un 7 y han sabido mi sufrimiento al regresar del postnatal y de tirar tanta licencia, tambíen sé que no es sano padecer éste sentimiento de impotencia. Miro a la gente tan normal, mi trayecto se ha hecho atemorizante y debo soportarlo por la plata que debo proveer.
Cuando cabras chicas me preguntan sobre la maternidad trato de ser objetiva, sin romantizar que todo es perfecto, que en algunos casos pasas a ser un cacho, el sistema en el país no es el mejor y que primero tengan los medios suficientes. Pienso que si alguien me hubiera advertido que se tiene que vivir con el corazón que explota de felicidad pero también de angustia no me hubiera atrevido a ser madre. Me culpo por no haberlo pensado mejor, de estar estable y necesitar ayuda.
