Sabor raro
Hace unos meses comencé a ir a la nutrióloga para bajar de peso y me ha hecho muy bien. Estoy muy contenta con ello. En virtud de la dieta, la doctora me recomendó beber agua de perejil para la retención de líquidos o algo por el estilo y como podrán adivinar, dicha agua tiene un sabor y color bastante particular. Le pongo endulzante y unas hojitas de cedrón y ya. No tiene el mejor sabor del mundo, pero cumple el objetivo. Esto es importante para más adelante.
Entre mis colegas, hay uno que tiene la mala costumbre de ir tomando sorbos de café ajenos o sacar las colaciones cada vez que puede sin pedir permiso. No es mala persona, pero en este sentido es un alto imbécil que no cacha que la broma no es divertida: Le hemos dicho hasta de lo que se va a morir, pero él se ríe en nuestras caras y no hay como hacer que pare... NI siquiera la pandemia lo ha detenido.
Hoy, mientras conversaba de un tema de la pega con otro colega, que ya ronda los 50, aparece este sujeto y sin preguntarme nada, toma mi botella con agua de perejil y se bebe un sorbo no más por hacerme rabiar.
¿Recuerdan que mencioné que el agua tiene un sabor raro? Pues procedió a hacer caras y mañoserías y entre sus reclamos me pregunta qué chucha era el agua (creyó que era té verde frío). Yo, que ya le iba a cantar las cuarenta, no tuve tiempo de decirle nada, pues mi otro colega, el señor de 50, me detiene con la mano y con toda la seriedad del ancho mundo le dice que esa 'agua' era una muestra de orina que llevaba días juntando para un examen médico.
La cara de horror que puso el payaso fue épica y nos echó una buena chuchada antes de salir corriendo al baño.
A mi colega de 50 le faltó ponerse los lentes oscuros, diciéndome que llevaba tiempo con ganas de decirle algo así.
Creo que a partir de ahora se lo va a pensar dos veces antes de hacer algo así. ¿Por mi parte? Tuve una buena carcajada. ¡Nada como un poco de karma para alegrar la vida!
