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La vida tiene muchas vueltas

Mi primer trabajo fue en una tienda de retail, era asistente y me dejaron a cargo de x marca en la sección de vestuario mujer. Mi jefe de departamento tenía pocos días más que yo trabajando para la empresa, él era joven y por sus comentarios se notaba que era el primer cargo alto que tenía, siempre se jactaba de los despidos que planeaba o que había hecho, recuerdo en particular una vez que dijo que en cuanto acabara el fuero de una compañera la echaría (en ese momento la chica se encontraba con licencia).

Debo admitir que yo era bien inmadura laboralmente, me afectaban mucho los llamados de atención o el mal trato de parte de los clientes, pero siempre puse lo mejor de mi, me encantaba tener mi sector hermoso y los trabajadores mas antiguos y hasta jefes de otras áreas siempre me felicitaban o comentaban que jamás habían visto ese sector tan bonito. Pocos días antes de cumplir los 3 meses (donde pasaría a contrato indefinido) me enfermé en el trabajo, por lo que me fui a colación y no volví para poder ir a urgencias. Me dieron una licencia que duraba hasta el fin de mi contrato y fui inmediatamente a dejarla a mi jefe directo. El último día de licencia fui a buscar mi horario al trabajo, ya que me lo entregaban impreso semana a semana porque yo no tenía celular con whatsapp y mi jefe me dijo que no era necesario, que no me renovaba y que se pondrían en contacto conmigo de rrhh para el pago del finiquito. Me fui muy triste, llegué a llorar a mi casa, no entendía por qué su decisión si yo le ponía tanto empeño al trabajo. Varias semanas después fui a la tienda y me encontré con antiguos compañeros, los que me contaron que el jefe había estado burlándose de mi después de haberme echado.

Pasaron muchos años después de eso, pasé por más trabajos hasta que obtuve un cargo alto en una empresa más pequeña, pero la paga era muy buena. Un día salí de mi casa para ir a mi trabajo y vi que habían dos hombres fuera de mi casa tocando la puerta, estaban ofreciendo planes de Internet, uno de ellos al verme le cambió la expresión, como si hubiese visto un fantasma y se volteó para no mirarme, era mi primer jefe.



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