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Fantasma familiar

Mientras estudiaba en la U, compartía departamento en Santiago con una compañera que era de Melipilla. De lunes a viernes se quedaba en el departamento y los fines de semana viajaba a ver a sus papás.

A mitad de semestre, me invitó a pasar un fin de semana largo con ellos. La casa de mi compañera de esas casas de campo inmensas, ya que su papá era productor de leche y tenía cientos de vacas y gente trabajando para él. Su familia era super pudiente y un amor de personas, gente que a pesar del dinero eran muy sencillas.

Una noche, nos estábamos arreglando para salir a carretear a la disco del pueblo y salí de mi pieza para saber si ella ya estaba lista y veo que no hay nadie en el living. Esta casa era super grande y con piso de madera de crujía cuando uno caminaba. Me quedé mirando en un espejo inmenso arreglándome el pelo y de repente veo un tipo detrás mío. Nunca lo voy a olvidar, era como un trabajador de campo, la cara bronceada de sol y con la ropa un poco sucia y la vista fija en mí, serio. Era una cara sin expresión, unos ojos como vacíos. Se acercó un poco hacia mí y al darme vuelta para ver quién era, no había absolutamente nadie. Muerta de susto salí corriendo y choqué con mi amiga que venía saliendo de su pieza. Me vio con la cara pálida y me preguntó qué me pasaba.

Le dije lo que había ocurrido y se mató de la risa. Me dijo: 'Ah, viste a Don Alfonso, a veces se aparece por aquí. Dicen que murió hace tiempo en esta casa. Yo cuando chica lo veía, pero después no lo vi más'. Esa noche en la disco no lo pude pasar bien, pensaba en el tipo a cada rato. Después le pregunté a mi amiga si podía dormir con ella en su pieza, porque les juro que estaba aterrada. A la mañana siguiente, su familia se enteró de lo que me pasó y me agarraron para el tandeo. Todos habían visto alguna vez a Don Alfonso, era como el fantasma mascota. De vuelta en Santiago, mi amiga me invitó varias veces más a su casa, pero nunca más acepté. No soportaba la idea de volver a ver a ese espectro.

Han pasado años y todavía me da cosa verme en un espejo grande, en serio.



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