No sufriré por siempre
Soy quien escribió la confesión 18678. Al que la vida le puso duras pruebas como perder a mi hijo.
Habían pasado días desde que escribí la confesión, ya me fui de ese depto y mientras me repongo y busco otro, estoy con mi mamá quien me apoya en todo esto, para mi pesar porque no quería ser un problema. Ella enviudó. Las cosas de Ana, los muebles etc, los vamos a vender y donar el dinero a una fundación.
Caché que realmente necesitaba ayuda cuando una noche soñé con Ana que sostenía en sus brazos a un niño que me sonreía y yo le hacía gracias. Desperté y me desesperé, porque quería seguir en ese sueño, no en mi realidad. Estuve hecho pebre y pedí licencia. Di con una gran psicóloga y aparte con tratamiento farmacológico. No soy un tipo muy religioso, pero quiero pensar que mi viejo está con su nieto, que se pudieron conocer.
Respecto de Ana, ya pasé por la fase incredulidad, dolor y sé que vendrá rabia y otras cosas hasta llegar a la aceptación. Pero no la odio y la verdad, no me interesan sus razones. No quiero hacerme más daño y acepté el divorciarme apenas se pueda para cortar con todo lazo. Me niego a sufrir para siempre y quiero salir mejor persona de todo lo este mal trance cuando sea capaz. Tengo la gran suerte de tener muy buenos amigos y el cariño de mi familia, realmente soy afortunado en eso.
Leí sus comentarios de apoyo y en verdad les agradezco infinitamente su cariño y comprensión. Y reitero mis disculpas si me extendií tanto, pero fue una manera de sacar lo que sentía, que en mi vida diaria no es fácil que lo demuestre. Cuidense y gracias.
