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La Bruja Parvularia

Cuando veo en redes el carisma y el amor con que trabajan las parvularias me imagino que son asi en todas partes. Pero realmente me he llevado la impresión enferma de una en especial. Le crié a su hija como si fuera mía, por ser hija de mi en ese entonces pareja. Y en casi 9 años no ha tenido la deferencia de pensar con humanidad en mi hijo.

No. No soy la otra. Fuimos pololos de niños y ella llegó a ofrecerle sexo. El cedió, yo aún no podía. Ella se embarazo, nos perdimos muchos años. Ella fingió no tener donde vivir. Hicieron su vida. Compraron casa. Llevaban unos cuatro años cuando nos encontramos nuevamente.

Se estaban separando, por cosas de ellos. Con los años nuestra amistad creció. Hasta que decidimos retomar nuestros sentimientos.

Fue entonces cuando empezamos a formar planes juntos. Nos queríamos casar. Nos queríamos casar de verdad.

Pasaron unos tres años. Teníamos ya amoblada la mayor parte de la casa. Ella, viajo con la niña de vacaciones y al volver, le regalo una cadena de plata a mi pareja. Con una niñita. Pensamos que era un lindo gesto, pero fue una especie de cierre de trato, trato que ella había empezado antes, cuando viajo para buscar ayuda en las artes negras, en la magia. Mi novio amanecía despierto en las noches. Se quebraban cosas inexplicablemente, y sus ojos cambiaron a un color opaco. Los tenía miel y se pusieron negros. Estaba como sonámbulo todo el tiempo. Hablaba en tercera persona y me decía mensajes de otra gente. Como si él no fuera el.

Un día, llorando me dijo que tenía que irse. Que no quería. Pero que tenía que irse. Fue un caos. Fue todo raro.

A los días. Entre llanto, pena y ganas de no vivir. Fui por mi test, y por unos cinco más y supe de mi bebé.

Eso no fue una razón para buscarlo.

No le dije nada. Me aleje. Hable con el papá para consultar si iban a retirar algo de mi casa. Ya que mi ahora ex. Había desaparecido. Y entregué un par de muebles. Y me fui de la ciudad.

Con lo meses la sensibilidad me volvió. Y volví a tratar de encontrarle. La telepatía entre nosotros siempre funcionó. En redes sociales. Mi parvularia favorita. Escribió en esos años. 'Curado no vale', 'la guagua de la chacha', y me empece a preguntar. Que clase de mujeres cuidan a nuestros críos? Todas las tías amigui de su establecimiento se reían parejo del 'guacho'. Yo jamás me moví. No hable con ella. No le hable a el. No Rogue. No mostré debilidad.

Simplemente, un día el decidió acercarse al proceso de embarazo y compartimos momentos. Hablamos de todo y de nada. Escuchamos el silencio. Salimos a comer.
Siempre me dijo que vivía donde sus papas. Pero, estábamos demasiado cerca para ver, con mis ojos que su auto no estaba allí. Entonces caí en cuenta que ellos habían regresado. El día del parto me contó que habían vuelto. De eso. Ya van muchos años. Años en donde ya mi amor por el. No me interesa. Pero siempre me resonó, el amor que le di a mi pequeña. A la niña que tenían ellos, y que con tanto amor cuide, y protegi, y pensé, por un momento, que ella podía tener esa deferencia por ser parvularia, no se. Me imaginaba que el amor de mama o de mujer era más que el valor que le damos a un varón. Este año, y en pandemia. El decidió acercarse a mi hijo después que no lo veía desde el año.

Mi hijo ya más grande. Lo vio y le reconoció de inmediato. Creo que eso, se lleva en la sangre. Y por primera vez. Sentí, que como mama podía descanzar. Mi hijo era feliz. Su papá mostraba interés. Yo era madura al no acercarme insidiosamente para no afectar su actual relación. Vivíamos todos en armonía. Hasta que, el le contó a su pareja. La misma parvularia. Ahora con dos niñas. Y no tardó un par de semanas. Para que sus actitudes fuesen las más inhumanas del mundo para con mi hijo. Sin antes alcanzar a decir, que éramos muy importantes para el, que había estado siendo tan feliz con sólo vernos, sin antes decirnos que quería no perdernos más. Que si nos perdiera, el se sentiría tan mal.

Desde agosto, que surgió una cuarentena más intensa. No supimos más de el. Esta vivo. Pero atado. Ya no me quedan más respuestas. Ni una visita forzada por tribunal. Puede derrotar esa fuerza negativa que lo ata. Así que mi hijo.

Nuevamente se vio afectado. Ha llorado. Ha sufrido. Y nuevamente pienso. Como pareja, como podría yo apoyar el mal? Porque tuvo que intervenir ella con sus artes negras nuevamente para atraparlo otra vez? Su nivel de inseguridad me impresiona. Un día, vi unas fotos, llevaba unos pañuelos míos atados al cuello. Quizás, en alguna salida se quedaron por allí. En el auto. Ella, encontró la herramienta perfecta para obsesionarse más conmigo.

La verdad. No me importa. Pero si, me habría gustado. Que tuviese un poco más de deferencia como mujer, mamá y como profesional. De esas que se supone que ayudan a nuestros niños. En verdad. Aún espero que pueda alguien explicarme cómo puede ser tan desquiciada. Y el tan Macabeo.



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