La caida
No sé qué me pasa, me caigo en todos lados pero de la empresa!
Me resbalo, me tropiezo, me falta puro desmayarme.
El baño, la cocina, las ofis, el casino, hasta el patio lo tengo comprado. La hormiga cabezona no perdona.
Eso po, no es una confesión de problemas amorosos, ah cierto, se llama confesiones laborales.
