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Soy una persona mayor... y me entretiene leer mucho lo que ponen acá... les contaré una linda historia... entre mis ilusiones de juventud figuraba el deseo de ser periodista y trabajar en un diario.

Las circunstancias de la vida me llevaron por otros caminos y aquel ideal no se cumplió. Pero intenté varias veces lograr ese objetivo.

De esas frustradas oportunidades la que más cerca estuvo de concretarla fue cuando hace más de cuarenta años tuve la posibilidad de trabajar en la redacción de un diario y cuando me presenté me designaron para la tarea de corrector.

En ese sector, con tolerancia y buena predisposición las personas que componían el equipo de correctores me enseñaron ese oficio.

El jefe de correctores era... digamos que se llamaba 'Don Luis'...

Es un diario muy conocido... aunque ahora tiene distinto formato, y a quien identifico como 'Don Luis' es hoy por hoy, un escritor muy conocido...

Un día por motivos de salud y otras cuestiones, tuve que renunciar, los anhelos se frustraron de nuevo, pero el paso por ese diario me dejó la satisfacción de haber conocido valiosas personas que me brindaron nuevos conocimientos y me enseñaron formas de evolucionar positivamente en mi forma de pensar.

Pasó el tiempo, no pude forjar mi destino conforme a mis vocaciones, se sumaron nuevos fracasos que fueron alejando de mis ideales y terminé trabajando como comerciante... puse un pequeño almacén.... Muy lejos de mis deseos.

El azar hizo que instalara mi negocio en el camino que habitualmente hacía 'Don Luis'... yendo a su casa o viniendo e ella...

Pasaba frente a mi negocio y saludaba y con el saludo mostraba una sonrisa franca, demostrativa e su natural cordialidad. Un día entró e hizo algunas compras. Y desde ese día se convirtió en mi cliente.

Empezó a visitar con más frecuencia mi negocio y más adelante encargaba las compras a la señora que ayudaba en la casa...

Me llamaba la atención el gran respeto y consideración que esta señora me brindaba.

Con las conversiones que manteníamos mientras la atendía, fui descubriendo que quien le enseñaba para que procediera así era 'Don Luis'... Le comenté esta presunción y me dijo que era así, que él le pedía que cuidara ese detalle porque sentía gran estima hacia mí. Había sido mi compañero de trabajo y me consideraba una persona importante.

No podía creerlo, pero la señora me aseguró que así era. El simple almacenero de barrio admirado por este brillante y prestigioso escritor.

Difícil de entenderlo? Solamente lo comprendía conociendo su sencillez y humildad que le permiten desentenderse de su fama y tratar a los demás, a los que no tenemos su talento, como si esta diferencia no existiera...



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