Reestablecer contraseña

La dirección de correo electrónico está asociada a tu cuenta.

¿Por qué registarse?

Full Confession Control

Actualizar / eliminar o editar tus confesiones.

Notificaciones

Suscríbase para recibir notificaciones por email con las respuestas a tus confesiones.

Publicidad

¿Quieres publicitarte con nosotros? Comienza creando una cuenta.

¿Tienes alguna confesión laboral?

El nombre es opcional o puedes poner un seudónimo si lo deseas.

Te pienso, mi gordito.

Tenía 17 años y tú 18. Había dado la PAA y quedado en la U de la casa de Bello igual que tú. Tú ya llevabas un año estudiando ingeniería. Yo postulé a una carrera humanista y me hiciste un tour por mi facultad, me invitaste a una bebida porque tenía mucha sed. Nos quedamos en los pastos. Como siempre, tan atento conmigo, tan caballero.

Eras mi mejor amigo, nuestras mamás amigas de toda la vida. Y yo era tan pava que no sospechaba que te gustaba. Nunca me dijiste nada, siempre fuimos sólo amigos. Eras tímido porque tenías sobrepeso y nunca habías tenido polola. A mí me iba bien con los cabros, era enamoradiza! Fuiste mi confidente cuando a mí me gustaba el músico idiota ese, por el que sufría porque era hiper mujeriego. Me consolabas y aconsejabas. Pasaron los años y nos fuimos alejando, me puse a pololear con un cabro que conocí en la U, tú estabas en otra facultad, lejos.

Estábamos tapados de actividades, la U era exigente, casi no nos quedaba tiempo para vernos. Me gané una beca fuera de Chile, tú otra. Nos despedimos tristes... Me fui con mi pololo y allá planificamos que a la vuelta nos casaríamos. Llegando a Chile supe que tú también estabas por volver. Me encontré con tu mamá por casualidad, conversamos y me contó todo: supe que me amabas hace años y nunca me lo dijiste... me emocioné y me entristecí al mismo tiempo.

Cuando volviste me fuiste a ver y te declaraste. Yo tenía una ensalada en la cabeza, no supe qué decirte. Te quería, pero también a mi pololo. Finalmente lo elegí a él. Te alejaste y pasaste tu pena solito. No fuiste a mi matrimonio, fue sólo tu mamá. Pasaron los años. Te casaste con una chica preciosa que conociste en tu trabajo. Te ha ido muy bien, trabajas en una empresa top, cómo no, si eres una de las personas más inteligentes que he conocido. A mí también me ha ido bien, no tanto como a ti, pero hago lo que amo que es la academia y la investigación.

He viajado con mi familia, he reído y he llorado. Te vi el año pasado antes de la pandemia en el funeral de mi abuela, fuiste con tu mujer. Me saludaste y te pusiste nervioso y te ruborizaste. Cuando pasó eso, pude ver a mi amigo, el gordito más rico del mundo, el más bueno, tierno e inteligente.

A veces pienso qué hubiera pasado si nos hubiésemos quedado juntos. Habríamos sido imparables.



No te reprimas. Completamente anónimo.

Suscríbete a nuestra lista de correo.

Ingresa tu email y te mandaremos las últimas confesiones
Nosotros valoramos tu privacidad, nunca compartiremos tu correo con nadie.