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La complicada

Quiero contar un dilema que me está sucediendo actualmente.

Trabajo en área comercial como proveedor para cadenas de distribución de una marca X. Me va muy bien y a través de los años me he ganado la confianza de la mayor parte de mis distribuidores a nivel de ejecutivos y gerencial.

En el ámbito personal soy divorciada hace años y bien selectiva además en las relaciones amorosas (amo mi independencia y no me veo haciendo vida de pareja nuevamente) salgo en ocasiones con personas que me llaman la atención pero siempre les encuentro uno y otro defecto o pretexto para no volver a aceptar invitación. Y así se me han pasado varios años.

Bueno, uno de mis importantes clientes tiene un gerente comercial con el cual me toca comunicarme a diario para cerrar proyectos importantes a nivel nacional, funcionamos muy bien y nos apoyamos mutuamente, ya que con el cierre de negocios (donde yo hago la parte más importante de la pega) ambos ganamos.

Resulta que este personaje hace años que se hace el galán y me invita a salir. Nunca lo acepté, ya que no le encontraba nada interesante como para juntarnos y conversar temas fuera de lo laboral.
Claro, mientras más rechazaba, más curiosidad tenía él de saber más de mí. Aparte mi vida sentimental, al no ser prioridad en mi vida, nunca nadie ha sabido si estoy con alguien o no y eso vaya que inquieta a la gente en general.

Bueno, un día cualquiera yo estaba en reunión donde un cliente importante que tiene las oficinas en Alto las Condes, y me llama este personaje para comunicarme algo puntual, le dije que revisaría después ya que estaba recién desocupandome en este centro comercial, y él me indica que también andaba por allá comprando algunas cosas... Que me animara y nos tomáramos un café. No tuve mucha opción de arrancar, ya que pocas escusas tenía en ese momento.

El hecho que resultó ser una tarde muy agradable, conociendo otra faceta de él que era realmente encantadora...y por primera vez en muchos años alguien me parecía interesante como para salir nuevamente.

A los meses iniciamos una relación. Él se veía feliz y con ganas de gritarle al mundo que estábamos juntos, pero siempre le pedí que lo mantuviera en secreto hasta que esto realmente fuera más allá y así no afectar nuestras negociaciones a vista tanto de su empleador y por mi parte con el mío. No me parecía bien mezclar las cosas.

Y así avanzamos en esta relación siempre separando lo laboral de lo personal (ambos muy profesionales y apasionados en lo que hacemos).

Al pasar el tiempo me di cuenta que íbamos muy rápido, él mucha proyección, emocionalmente dependía de mi, además que insistía en dar a conocer lo nuestro, cada vez me demandaba más tiempo, me sentía cansada, ya no tenía tiempo para mi. Me asusté, lo pensé bastante y me di cuenta que no era lo que quería en ese entonces.

Hablé con él, le expliqué los motivos de la mejor forma posible y terminé la relación.

Comenzó un caos en cuanto a su reacción, lloraba, me seguía, se estacionaba fuera de mi condominio para verme, se hacia el enfermo, el asaltado, el que se le murió la abuelita, buscaba excusas para hacer reuniones donde yo tuviera que asistir y así...a pesar de que fui clara con él, he pasado un tiempo bastante desagradable con su hostigamiento.

Un día me aburrí de ser educada y correcta y lo amenacé (de la boca para afuera) que si seguía con esa actitud yo arruinaría su vida laboral. Ahí las cosas se calmaron y no supe más de él en forma personal, a no ser que tuviéramos algún tema de negocios. Se hizo el dolido, me pidió que nos limitaramos a enviar correos en caso de ser necesario. A mi me acomodaba que se mantuviera así, por lo que no tuve inconvenientes en eso.

Bueno, finalmente nunca nadie se enteró de nuestra relación.

Mi dilema viene ahora.

Resulta que después de casi un mes de calma, un día cualquiera me llama el jefe del personaje (gerente general) pidiendo si conocía a alguien que pudiera recomendar para ocupar el cargo de gerente comercial, yo sorprendida le digo 'pero si ya tienes un gerente comercial' a lo que me responde: Sí, pero lo vamos a desvincular a fin de mes y necesitamos urgente a alguien que cumpla con el perfil. Yo en estado de shock, sabiendo lo importante que para el personaje es su trabajo y cuanto lo ama, le respondí que no tenía referidos que recomendar.

Entonces el Gerente G. Me dice' de esto aún ÉL no se ha enterado por lo que te pido que sea confidencial esta conversación. Pero la verdad es que buscamos a alguien con tus competencias, tú tienes el perfil ideal para este cargo, dime cuánto pides para venirte con nosotros, piénsalo, saca tus cifras y nos reunimos la próxima semana para negociar'

OSEA! Es mi primera vez en la vida que me ofrecen un cargo así, pero es el cargo de ÉL!

Ahora muero de ganas de decirle que se prepare porque será desvinculado pero me quedo en silencio por ética laboral.

Me siento pésimo al escucharlo en nuestras reuniones indicando que representa a una empresa genial, donde está tan empoderado y comprometido. No encuentro la forma darle alguna luz.

Claramente si se enterara que lo despediran y que soy YO quien lo reemplazará pensaría que estoy cumpliendo eso de 'arruinar su vida laboral'. (cosa que no es así).

Buscaré la forma de rechazar esa oferta soñada para mi, pero sin dejar de sentir pena porque a sido mi meta en mi larga trayectoria laboral.

Más allá de lo expuesto, lo que me quita el sueño es el porque tuve que ser yo la persona que se entere de esto.

Él no fue una mala persona conmigo, solo que yo me asusté, por lo 2ye no le deseo nada malo. Además es papá soltero pero con una hija con muchísimas complicaciones de salud. Sé que sus gastos son enormes por esta situación.

Por otro lado, el se irá y yo seguiré en contacto con su empleador. Por esto tampoco me conviene que este gerente G. Se enterara ni por casualidad que yo le conté a alguien, menos a ÉL.

Siento que cargo con una información demasiado importante, ya que si fuese el caso contrario, independiente a todo me encantaría que si alguien sabe antes que yo, me lo informara.

Disculpen si les di la lata pero como comprenderán, es algo que a nadie le puedo contar o pedir consejo.



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