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Aquí no hay amor, pega, quién sabe...

A veces la vida es más triste de lo que parece, el mundo se dedica a juzgar lo que no hiciste. Pero acaso no creen que uno ya lo sabe, acaso creen que estos fantasmas no están todos los días rodeando la cabeza del residente.

Llevo años lidiando con mis fantasmas, ser mujer no es sencillo, desde que tengo memoria he estado rodeada de abusos que tengo sellados en mi mente, nadie lo sabe y ya no tiene sentido decir algo, pues ya estoy sola.

Aun recuerdo cuando jugaba en la guata de mi padre, como siempre, y noté que me empezó a bajar a su pelvis. Yo volvía a subir a su guata, el me volvía a bajar, algo raro pasó por mi cabeza y sin decir nada, salí de su cama y fui a jugar con otra cosa. Recuerdo que sentía su bulto entre mis pierna. Tenía 5 años quizás, menos. Nunca más volví a dormir con mi padre. Pero hasta estando enfermo y viejo quería andar de la mano conmigo como si fuera mi pololo, eso el decía. Yo lo webiaba no más y le quitaba la mano. Siempre pensé que buscaba la oportunidad y solo bastaba que cediera un poco.

No fue el único, niña tonta, alguna vez le preguntó tirada en la cama a su pariente, si por dejarse besar eran pololos. El era mayor, quizás por 12 o 13 años más, el era joven estudiante, yo ni entraba al colegio. Nuevamente algo pasó, que me llenó de miedo y nunca más volví a entrar a su pieza. El era el uno de los sobrinos favoritos de mi madre y su madre, una de mis tías favoritas. Ahora el vive con ella y no me atrevo a ver a mi tía.

Y mi madre, simplemente se dedicó a criticar todo de mí con el correr del tiempo. La inútil, la tonta, la que estaba guatona, la que tenía que casarse para estar resguardada, cómo si en mi cabeza aún estaba el miedo de no saber reconocer una buena intención. Aunque no lo crean se sienten las intensiones de los hombre, sobre todo las peores.

Aquí viene lo laboral. Con el tiempo demostré que si podía trabajar, mi padre ya había fallecido. Siempre tuve buena cabeza para aprender cosas, así que lo administrativo se me da bien, además soy muy servicial, por tanto soy muy buena ejecutiva. Mis clientes me valoraban por mi trasparencia y buena gestión. Pero aquí vamos de nuevo, empezaron los viejos hormonales a ver si la ponían. No uno, sino como 3. Muerta de miedo trataba de evitar ese problema, que de verdad lo era. No saben el terror que me daba ir a dejar documentos con los que estaba obligada a trabajar y que se divirtieran tratando de tocar mi mano, inofensivo para ellos, eran igual que el curado que esperaba a que estuviese sola para ir a comprar y tratar de tomar mi mano. Estos tenían corbata, viejos igual. Me hubiese encantado solo haber tenido que preocuparme por mi trabajo, eso a las mujeres jóvenes es un lujo que no nos podemos dar.

Creerán que soy una belleza andante, pero no, y ya estoy vieja y sin pareja que me haya querido de verdad, todas las parejas que he tenido (2 o 3 ) parten muy bien, pero terminan tratándome como la prostituta de turno, mientras se llenan de excusas con sus experiencias pasadas para no formalizar, yo soy la autosuficiente a la que pueden dejar sola y volver para cuando quieren desahogarse sexualmente.

Alguna vez traté de trabajar con hombres de forma independiente, pero expelen sus segundas intenciones. A veces pienso que de verdad debería haberme preparado para dama de compañía.

Con mucho esfuerzo, pensé en que podía avanzar intelectualmente para rozarme con otro tipo de personas, que mi educación hablase por mí, años estudiando en una universidad donde todo pareció un juego, no encontré el profesionalismo ni nada de lo que sentía podría sacarme del ahogo de ser menospreciada por ser mujer, ya mayor para el mercado (sin hijos, pero para las empresas eso significa que podría querer estar embarazada desesperadamente por una estabilidad laboral). Igual en algún momento pensé en encontrar un amorío en la U, pero mis compañeros se dedicaban a mirar compañeros, así que 0 opción.

Creo que no he contado ni la mitad de las cosas que hoy me ahogan y hoy me hacen pensar que no sirvo para nada, ni como pareja, como profesional, como hija, etc. Alguna vez, pensé en ser hombre cuando niña, me molestaban porque tenía vellos en le cuerpo, no me dejaban jugar con mis pares, pololear menos (me aterraba la idea de que no fuera del agrado de mi madre).

Alguna vez una señora vieja, al ver lo autosuficiente que era en diversas cosas me dijo: 'ha por eso no tienes pareja, no necesitas de un hombre'.

Y la verdad es que si, lo necesito por lo único que no podría comprar o aprender, para amar como nunca he sido amada.

Volviendo a lo laboral, creo que todas estas trancas finalmente no las he podido superar, soy de la que espera que el mundo se acabe pronto para dejar de existir, no tengo una pega que me permita el desarrollo, todo lo contrario, me tienen ahí dónde ocupo el 20% de mi capacidad real, pero es lo que hay, como dicen no hay que quejarse, pero no tengo para cuando ser valorada en un trabajo para lo que estudié, ustedes les dicen a ellos que son mentirosos y yo no soy de esas, por lo tanto sería una trabajadora conflictiva.

Siento tanto dolor, pero tengo personas que se que sufrirían si tomo la decisión de partir. Aunque es lo único que hoy realmente deseo, esa cabina de suicidio en Futurama, no veo salida, no veo futuro. Son demasiados años tratando de dar sentido a mi existencia y aún no la hay. Son muchos años pensando que nunca debí nacer.



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