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Regalo de consuelo

Bueno, como por el momento, la idea central de las confesiones son los regalos pencas en navidad, aquí va la mía.

De niña siempre sentí que mi amada madre tenía a su hija preferida (somos 3, 2 mujeres y un macho). No era yo precisamente la elegida, si no mi querida hermana mayor (soy la sufrida del medio). Era tan notoria su tendencia que hasta en el corte de pelo se notaba (mi mamá nos cortaba el pelo a todos en casa). Literal yo parecí niño malo (o 3 cocos) hasta que pude costearme mi propio corte de cabello (16 años aprox). Mi hermana, por otro lado, vivió feliz con su cabellera larga y bien cuidada; era la princesa de la casa.

Una navidad, en que aún era una tierna niña, insistí tanto en que quería una bicicleta, tanto tanto, que hasta me auto convencí de que Santa se apiadaría y me la traería. Mi hermana por su parte, ya estaba entrando a la adolescencia (nos llevamos por menos de 2 años), así que ni regalo pidió.

Llega la nochebuena y todos abriendo felices sus regalos. Mi madrecita bella tan dulce, me entrega suavemente mi regalo por las patas... una Barbie (copia barata) con el cabello laaaargo y una peineta. En eso veo por la puerta entrar una hermosa bicicleta color rosa, y mis sentidos de niña cándida e inocente explotaron como fuegos artificiales. Sin embargo, le que fue entregada a mi adorada hermana. En ese instante supe que no era para mi, que mis férreos deseos se disiparon paralelamente a la idea de volar ese verano en bici.

Mi hermana, con esa indiferencia típica de pseudo adolescente esbozó una tenue sonrisa, pero no desperdició un día de todo ese verano en recalcarme que la bici era de ella.

Obligada a peinar la muñeca (aún lo hago xd)



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