Reestablecer contraseña

La dirección de correo electrónico está asociada a tu cuenta.

¿Por qué registarse?

Full Confession Control

Actualizar / eliminar o editar tus confesiones.

Notificaciones

Suscríbase para recibir notificaciones por email con las respuestas a tus confesiones.

Publicidad

¿Quieres publicitarte con nosotros? Comienza creando una cuenta.

¿Tienes alguna confesión laboral?

El nombre es opcional o puedes poner un seudónimo si lo deseas.

La comida no es mi amiga

Ahora que me duele el estómago por comer tanto en la cena navideña, me acordé de una mala experiencia que tuve en mi primera pega.

Había terminado mi carrera, pero sin la especialización era imposible conseguir pega en lo que estudié. No tenía plata para la especialización, por lo tanto decidí trabajar un año en lo que sea, juntar plata y luego especializarme en la universidad el año siguiente. Eché mano de mi técnico medio en administración del colegio y me puse a buscar pega. Me costó encontrar, pero me llamaron de una empresa con muy buenas condiciones laborales y buen sueldo para la poca pega que se hacía.

El ambiente laboral se veía muy bueno, eramos solo mujeres en mi área, y como yo era joven e inexperta, me ayudaban. Aprendí rápido el trabajo, que en verdad era muy simple, estábamos la mitad del mes sin hacer nada. A los pocos meses me enfermé del estómago como nunca antes, me dio una gastritis horrible. Yo no sabía que eran los cólicos, hasta que me enfermé y no podía ni levantarme de la cama. Licencia una semana, mi jefa muy comprensiva me dijo que no me preocupara y me mejorara. Volví ya mejor, pero delicada. El doctor me había dado indicaciones claras de qué comer y tomar, y las seguí al pie de la letra, ya que me habían servido y gracias a eso estaba mucho mejor. Yo siempre soy muy obediente y respeto mucho las indicaciones de los profesionales de la salud, y ahí el problema empezó. Cada vez que tomaba agua, habia entre mis compañeras una discusión de por qué yo no debía tomar agua. Me comía una jalea, y me acusaban de querer seguir enferma a propósito.

Almorzaba en el casino una sopa de sobre indicada por el doctor, esa sopa era criticada por todo mi departamento, y me daban consejos que no pedí de qué era mejor comer. Me trataban como una niña pequeña, como si ellas fueran mis madres y tuvieran el deber de decirme qué hacer, siendo que no eran médicos. Empezaron a rumorear que yo me quería enfermar a propósito, solo porque les hacía caso a los doctores y no a sus indicaciones. Llegó un punto en el que ya dejé de comer en el casino para no ser el centro de atención, salía a una plaza y ahí comía. Todas vivían pendientes de lo que yo comía o dejaba de comer. El tema en la oficina era lo que yo había comido aquel día. Como pollita recién llegada no me animaba a decirles nada, simplemente ignoraba. Contrario a lo que ellas decían, siguiendo las indicaciones del médico me mejoré por completo, y recién un mes después pude volver con confianza a comer en el casino. Fue mi primera pega y en verdad me impresionó que la gente se metiera tanto en lo que el otro hace o no hace. Si ni un chamito me podía tomar, porque supuestamente me daría cólicos!

El gusto que tiene la gente en meterse en la vida de otras personas. Lo bueno fue que trabajando seis meses ahí conseguí toda la platita que necesitaba, y me fui volando.



No te reprimas. Completamente anónimo.

Suscríbete a nuestra lista de correo.

Ingresa tu email y te mandaremos las últimas confesiones
Nosotros valoramos tu privacidad, nunca compartiremos tu correo con nadie.