Seguimos con el amigo secreto...
En mi primer año en la empresa me tocó alguien que no conocía, así que opté por un regalo relativamente fácil, era un pack con una taza bien bonita, con una de esas como funditas de lana que se les coloca para que se mantenga el calor de la taza y traía tres tipos de chocolate para preparar, más una cuchara y bombones.
Cuando llegó el día a mi amigo secreto le gustó bastante, en general hubieron buenos regalos, y resulta que yo le toqué a la jefa, pues lo que me regaló fue una pulsera de esas que venden en algunos puestos de las ferias navideñas que valen luca, que se pelan y se ponen feas al tiempo. Le tomé tan poco asunto al regalo que se me quedó en el salón donde se hizo la celebración, lo olvidé completamente, hasta que una semana después una de las hijas que trabaja con la jefa me llamó que me tenía el regalo y que me lo iría a dejar, nunca lo hizo ni yo le insistí por ello. Al otro año a la persona que le regaló mi jefa, al menos le hizo un regalo más bonito, pero éste era de un emprendimiento de su nuera, así que quien sabe si pagó por él o le salió gratis jaja.
